El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, anunció este jueves que las fuerzas de Israel abatieron al comandante de la Armada del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) de Irán, Alireza Tangsiri.
Según Netanyahu, Tangsiri desempeñaba un papel central en el bloqueo del estrecho de Ormuz.
Ese mismo día, el ejército israelí informó haber realizado una serie de ataques de gran alcance contra infraestructuras en Irán.
Irán respondió con varias oleadas de misiles contra Israel, que activaron sirenas antiaéreas en Tel Aviv y otras zonas y causaron al menos cinco heridos.
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, confirmó que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) mataron a Alireza Tangsiri, a quien responsabilizó por el bloqueo del estrecho de Ormuz al tráfico marítimo. Katz anunció la operación en una reunión con altos mandos militares.
En esa reunión, Katz calificó el ataque como un “mensaje” dirigido a la Guardia Revolucionaria Islámica y advirtió: “Las Fuerzas de Defensa de Israel los perseguirán y los eliminarán uno por uno”. Afirmó que Israel continuará operando en Irán hasta alcanzar los objetivos fijados en la guerra.
Fuentes oficiales israelíes indicaron que Tangsiri fue atacado en la ciudad portuaria de Bandar Abbas mientras se reunía con altos mandos de la Armada de la Guardia Revolucionaria, y señalaron que la acción forma parte de la estrategia israelí para frenar operaciones que consideran hostiles en la región.
Desde el inicio de las hostilidades el 28 de febrero, el estrecho de Ormuz se ha convertido en el epicentro de una crisis energética y naval. Tras los ataques iniciales de Estados Unidos e Israel, Irán utilizó su posición geográfica para restringir el comercio marítimo.
En las primeras fases del conflicto, la Guardia Revolucionaria impuso un bloqueo estratégico en la entrada del Golfo Pérsico, prohibiendo el paso a buques de Estados Unidos, Israel y sus aliados directos, y permitiendo el tránsito solo a países que Irán considera no hostiles, como China e India. Algunos petroleros saudíes con destino a India han seguido navegando, aunque el tráfico total cayó de decenas diarias a entre uno y tres buques en los días más críticos de marzo.
La zona se ha convertido en un teatro de operaciones activo, con la guerra de minas entre los principales riesgos. Se estima que Irán ha desplegado parte de un arsenal de casi 6.000 minas navales, lo que supone un peligro incluso para buques autorizados. Desde el 28 de febrero, al menos 12 barcos comerciales han resultado dañados por proyectiles o drones, según informes.
El ataque en Bandar Abbas que causó la muerte de Alireza Tangsiri se suma a otras bajas de alto perfil en la región que Israel ha atribuido a sus operaciones.
El cierre parcial de Ormuz, por donde circula aproximadamente el 20% del petróleo mundial, ha tenido efectos inmediatos en los mercados internacionales. El petróleo Brent alcanzó los 119,5 dólares el 9 de marzo, y las primas de seguro para navegar por la zona aumentaron en torno a 250.000 dólares por viaje. Analistas comparan la escasez y la volatilidad actuales con la crisis petrolera de 1973.
La tensión se intensificó tras un ultimátum del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que exigió la reapertura total del estrecho y amenazó con atacar centrales eléctricas iraníes. Teherán respondió con amenazas de atacar objetivos civiles estratégicos en países aliados de Israel y de ampliar el bloqueo al estrecho de Bab al-Mandeb, en el mar Rojo, si se produjera una invasión terrestre por fuerzas estadounidenses.
(Con información de Reuters)



