2 de abril de 2026
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Israel respalda la expulsión del encargado de negocios iraní de Argentina en 48 horas

El canciller israelí Gideon Sa’ar expresó su apoyo a la decisión del gobierno argentino de declarar persona non grata a Mohsen Soltani Tehrani, encargado de negocios de la embajada de Irán en Buenos Aires, y de exigir su salida del país en 48 horas. Israel valoró públicamente la medida, que aumenta el aislamiento diplomático de Teherán y refuerza la postura argentina en la arena internacional.

La Cancillería argentina oficializó la medida mediante un comunicado difundido por el ministro de Relaciones Exteriores, Pablo Quirno, y replicado por el presidente Javier Milei. Indicaron que la resolución se adoptó “de conformidad con el artículo 9 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961”, norma que permite a un Estado declarar no grata a una autoridad diplomática sin necesidad de explicaciones adicionales. El anuncio sigue a un comunicado iraní emitido tras la declaración de la Guardia Revolucionaria Islámica como organización terrorista por parte de Argentina, en el que Teherán hizo advertencias y cuestionamientos contra las autoridades argentinas.

En sus redes sociales, el canciller israelí celebró la decisión y agradeció a Pablo Quirno, además de elogiar la postura del gobierno de Javier Milei, al que caracterizó como un referente en la defensa de la libertad y en la lucha contra el terrorismo.

El comunicado argentino sostiene que la expulsión de Soltani Tehrani responde a la “persistente negativa del régimen iraní a cooperar con el sistema judicial argentino en la investigación del atentado contra la AMIA” y al “nombramiento de personas buscadas por la justicia argentina para ocupar altos cargos en el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI)”. También denuncia el reiterado incumplimiento de órdenes internacionales de detención y de pedidos de extradición vinculados a ese caso.

La decisión se enmarca en una escalada que se aceleró después de que Argentina incluyera a la Guardia Revolucionaria Islámica en su registro de organizaciones terroristas, una medida que ya habían tomado países como Estados Unidos y que posibilita sanciones financieras y restricciones operativas. El gobierno argentino afirma contar con antecedentes judiciales y de inteligencia que vinculan a altos funcionarios iraníes con los atentados contra la Embajada de Israel en 1992 y contra la AMIA en 1994, hechos que provocaron más de un centenar de víctimas fatales y cientos de heridos.

En su respuesta, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán calificó la medida de “ilegal e injustificada”, la consideró “una ofensa imperdonable al pueblo iraní” y advirtió que genera “responsabilidad internacional” para el Estado argentino. El comunicado iraní atribuyó la iniciativa a la influencia de Estados Unidos y lo que denominó “el régimen sionista ocupante”, en referencia a Israel.

Argentina defendió la expulsión como reacción a lo que calificó de “acusaciones falsas, ofensivas e improcedentes” contra la República Argentina y sus máximas autoridades, y como respuesta a lo que describió como una “inaceptable injerencia en los asuntos internos” del país. La Cancillería resaltó además la negativa iraní a colaborar en el esclarecimiento del atentado a la AMIA y la designación en cargos de responsabilidad del CGRI de personas requeridas por la justicia argentina.

El canciller israelí, por su parte, afirmó que el régimen iraní constituye “la principal amenaza para el orden y la seguridad mundiales”, acusándolo de asesinar a sus propios ciudadanos y a vecinos, y calificándolo de ilegítimo. Agradeció al presidente Milei y al canciller Quirno por la decisión, que describió como “valiente e inspiradora”, y destacó que Argentina, bajo la actual administración, se posiciona como un ejemplo en la defensa de la libertad y en la lucha contra el terrorismo.

Los hechos se desarrollaron con rapidez en un plazo de 48 horas: primero la declaración argentina sobre la Guardia Revolucionaria, luego la reacción iraní con advertencias y reproches, y finalmente la expulsión del principal representante diplomático iraní en Buenos Aires. Internacionalmente, la crisis ocurre en un contexto de tensiones y operaciones militares entre Estados Unidos, Israel e Irán.

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