La misión Artemis II devolverá humanos a la órbita lunar después de más de 50 años. Aunque atrae mucha atención, los astronautas de la NASA no reciben pagos extraordinarios por participar en misiones espaciales: son empleados federales y sus sueldos se rigen por la escala salarial del gobierno de Estados Unidos (GS).
En términos generales, los salarios varían según experiencia, antigüedad y responsabilidades. Pueden partir de aproximadamente 66.000 dólares anuales en niveles iniciales y, para astronautas con mayor trayectoria, situarse en un rango aproximado de 105.000 hasta más de 160.000 dólares al año; muchos perfiles experimentados superan los 140.000–150.000 dólares. Los tripulantes de Artemis II —Reid Wiseman, Christina Koch, Victor Glover y Jeremy Hansen— cobran su salario habitual durante la misión, que tiene una duración cercana a los 10 días.
No existe un “bono espacial” por riesgo: no se paga una compensación adicional por viajar fuera de la Tierra ni por la peligrosidad de la misión. La NASA cubre los gastos relacionados con transporte, comida, alojamiento y equipamiento, y otorga un viático diario pequeño para gastos incidentales (del orden de 5 dólares por día). Además del salario, los astronautas cuentan con beneficios propios del empleo federal, como cobertura médica, vacaciones y jubilación.
En resumen, ser astronauta es un trabajo altamente especializado y reconocido, con remuneración acorde al sector público científico, pero sin pagos extras específicos por participar en misiones espaciales.



