El Mundial 2026 plantea un riesgo para la balanza de pagos argentina: la expectativa por ver el posible “último baile” de Lionel Messi convergen con la fragilidad de las reservas del Banco Central.
Pese a que en 2025 se registró un desequilibrio histórico en la balanza turística y se prevé que en el segundo trimestre aumenten significativamente los ingresos de divisas por la liquidación de agroexportaciones y por ventas externas de petróleo favorecidas por la guerra en Medio Oriente, un desplazamiento masivo de argentinos hacia Estados Unidos, México y Canadá puede representar una amenaza para la estabilidad de las reservas durante este año.
Un informe del Ieral de la Fundación Mediterránea señala que el turismo emisivo mostró una persistencia que condiciona la cuenta de servicios: “El déficit de divisas en turismo llegó en 2025 a cerca de USD 7.200 millones”, resultado de egresos por USD 12.072 millones frente a ingresos de USD 4.852 millones. En ese contexto, el Mundial funciona como un factor que puede acelerar la demanda de dólares en un momento de vulnerabilidad fiscal y cambiaria.
De Qatar a Miami, pasando por Cancún
A diferencia de Qatar 2022, donde la distancia y los altos costos limitaron la concurrencia, el Mundial 2026 presenta condiciones que facilitan un viaje mucho más masivo.
En 2022 se estima que viajaron entre 30.000 y 40.000 argentinos; para 2026 las proyecciones indican que esa cifra podría duplicarse o triplicarse por la mayor oferta de vuelos y la familiaridad con los destinos en Estados Unidos.
El Ieral destaca que existen sedes más cercanas geográfica y culturalmente y una conectividad aérea más económica. Además, la posibilidad de que Messi dispute su último torneo oficial con la selección impulsa decisiones de viaje que priorizan el gasto en el exterior sobre el ahorro o el consumo interno, lo que tensiona la balanza de pagos.
Otro aspecto relevante es que el tipo de cambio resulta hoy más favorable que en el último Mundial, cuando el costo real del viaje era mucho mayor y la brecha cambiaria era elevada.
Las proyecciones
Al comparar con años de alta salida de divisas, como 2017, los especialistas señalan que el desequilibrio actual ocurre con reservas internacionales más reducidas. Mientras antes el impacto podía ser absorbido por entradas de capital o mayores exportaciones, en 2026 la presión se refleja de forma inmediata en los dólares financieros y en la capacidad de pago del Estado.
Además, los precios de los servicios en las sedes mundialistas, especialmente en Estados Unidos, son significativamente más altos que en la región, lo que elevará el gasto promedio por turista argentino. Si la tendencia se consolida, la balanza de servicios seguirá bajo fuerte presión; según el Ieral, el déficit acumulado por viajes en las últimas tres décadas ya alcanza USD 52.192 millones.
En síntesis, el Mundial 2026 es un evento de doble filo: mientras la sociedad se prepara para una nueva gesta deportiva, el Banco Central deberá administrar una mayor demanda de divisas que puede erosionar esfuerzos recientes de estabilización. El desafío será conciliar la pasión de los hinchas con la necesidad de preservar dólares para el funcionamiento de la economía.
La balanza de servicios bajo presión
La dinámica del turismo internacional en Argentina mostró rigidez al inicio de 2026. En lo que va del año, por cada turista extranjero que ingresó al país, alrededor de 2,8 residentes viajaron al exterior. Aunque es un leve descenso respecto del récord de 3,2 registrado en 2025, el volumen de salida de divisas permanece en niveles preocupantes.
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El análisis de Marcos Cohen Arazi, especialista del Ieral, indica que “la salida de dólares por turismo emisivo en el primer trimestre de este año se mantendría por encima de los USD 4.000 millones”. Ese flujo compite con otras necesidades macroeconómicas, como el pago de importaciones de insumos industriales y los vencimientos de deuda externa. En 2025, el déficit de la cuenta de viajes fue casi el triple del año anterior, lo que reduce la capacidad para absorber un choque adicional como el que puede generar un Mundial.
Reservas y restricciones
La acumulación de reservas netas del BCRA es un pilar del programa económico, pero las salidas por turismo dificultan el cumplimiento de las metas. En el primer trimestre de 2026 el organismo realizó compras netas por más de USD 4.000 millones en el mercado de cambios; sin embargo, las reservas brutas crecieron de forma más limitada debido a pagos de compromisos financieros.
El informe advierte además que el gasto en el exterior no se limita a pasajes y alojamiento: incluye un importante componente de consumos con tarjeta de crédito que se liquidan al tipo de cambio oficial más impuestos. El turismo emisivo se mueve en función de la brecha cambiaria y el encarecimiento de los precios internos, y la pérdida de competitividad de los destinos locales frente a alternativas internacionales agrava el déficit.



