Irán advirtió este domingo al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que sus decisiones podrían arrastrar a Washington a un “infierno viviente” si cumple su amenaza de atacar infraestructura estratégica iraní en caso de que no se reabra el estrecho de Ormuz antes del plazo fijado por la Casa Blanca.
La advertencia la formuló el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, en medio de una escalada de tensiones en la región.
Ghalibaf afirmó en redes sociales que las acciones de Trump son imprudentes y que podrían causar sufrimiento a familias estadounidenses y desestabilizar la región.
El líder parlamentario acusó al mandatario estadounidense de cometer “crímenes de guerra” y sostuvo que las amenazas militares no cambiarán la postura de Irán. Añadió que la salida real es respetar los derechos del pueblo iraní y poner fin a lo que calificó como un juego peligroso, y reiteró que Teherán no cederá ante la presión internacional.
La reacción iraní llega después de que Trump endureciera su posición, advirtiendo que si el estrecho de Ormuz no se reabre antes del vencimiento del ultimátum, Estados Unidos ordenará ataques directos contra la infraestructura eléctrica y los principales puentes de Irán.
El presidente estadounidense intensificó sus mensajes en redes sociales, exigiendo la apertura inmediata del paso y amenazando con consecuencias severas.
Trump amplió el plazo hasta el martes a las 20:00, hora de Washington, y dijo a medios que había “una buena posibilidad” de un acuerdo antes de la fecha límite, aunque insistió en que está dispuesto a tomar medidas drásticas y a controlar el petróleo iraní si no hay avances concretos en las negociaciones.
En una entrevista con The Wall Street Journal, Trump afirmó que el país iraní tardaría décadas en recuperarse si se llegara a un conflicto mayor.
En esa misma entrevista advirtió que, de no producirse una acción antes del martes por la noche, Irán podría quedar sin centrales eléctricas ni puentes en pie.
Trump también afirmó haber concedido a los negociadores iraníes lo que describió como “inmunidad ante la muerte” y señaló que, según ellos, Teherán no seguiría adelante con el desarrollo de armas nucleares.
El presidente afirmó que lo más importante es que Irán no obtendrá un arma nuclear y que ese punto ni siquiera estaba siendo negociado.
Añadió que la mayoría de los puntos en discusión ya estaban, según él, resueltos.
El estrecho de Ormuz permanece bloqueado por Irán, lo que ha paralizado el paso de buques petroleros y gaseros y ha tenido un impacto notable en los mercados energéticos internacionales. El cierre del corredor ha generado preocupación global y un aumento en los precios del crudo, dada la importancia de la ruta para el suministro energético mundial.
Desde el inicio del conflicto, el 28 de febrero, Irán ha endurecido su discurso y ha respondido a ataques de Estados Unidos e Israel con nuevas amenazas, sin mostrar señales de flexibilización.
Estas acciones y declaraciones han profundizado la confrontación y aumentado el riesgo de un enfrentamiento militar de mayor alcance en la región.
Trump ha insistido en que la prioridad de Estados Unidos es proteger sus intereses y restaurar la libertad de navegación internacional.
La administración estadounidense sostiene que la presión sobre Teherán busca frenar la agresión y evitar que Irán utilice el control del estrecho como herramienta de chantaje geopolítico.
(Con información de EFE y AFP)



