21 de mayo de 2026
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Jefe militar de Pakistán visita Irán por tensión en Ormuz

El jefe del Ejército de Pakistán tenía previsto llegar a Irán el jueves, según medios iraníes; Islamabad actúa como mediador mientras la República Islámica estudia una nueva propuesta de Estados Unidos para poner fin al conflicto en Oriente Medio.

La visita esperada del mariscal de campo Asim Munir, cuya influencia en la política exterior pakistaní ha crecido, se produce un día después de que el presidente estadounidense Donald Trump advirtiera que las negociaciones están en la “frontera” entre un acuerdo y la reanudación de los ataques.

Un alto el fuego declarado el 8 de abril detuvo temporalmente la guerra iniciada semanas antes por Estados Unidos e Israel, pero las conversaciones no han logrado todavía un acuerdo de paz duradero.

Aunque las hostilidades se han reducido, el estancamiento diplomático sigue lastrando la economía mundial y genera incertidumbre para inversores, agricultores y otros sectores.

El jueves, la agencia iraní ISNA informó que la visita de Munir tenía como objetivo proseguir “conversaciones y consultas” con autoridades iraníes, sin ofrecer más detalles; otros medios iraníes replicaron la misma información.

Pakistán acogió en abril las únicas negociaciones directas entre delegaciones estadounidenses e iraníes celebradas desde el inicio del conflicto el 28 de febrero.

En esa ronda, Munir desempeñó un papel visible, recibiendo a ambas delegaciones y mostrando una notable cordialidad con el vicepresidente de EE. UU., JD Vance.

Sin embargo, las conversaciones fracasaron y Teherán acusó a Washington de presentar “demandas excesivas”.

Desde entonces, ambas partes han intercambiado múltiples propuestas mientras persiste la amenaza de una nueva escalada militar.

“Estamos justo en el límite, créanme”, dijo Trump a periodistas el miércoles, advirtiendo de que, sin las respuestas adecuadas, la situación podría precipitarse rápidamente.

El presidente afirmó que un acuerdo podría alcanzarse “muy pronto” o “en unos días”, pero subrayó que Teherán tendría que ofrecer “respuestas 100 % satisfactorias”.

“Respuesta contundente”

El principal negociador iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, acusó a Washington de intentar reavivar la guerra y advirtió que Irán respondería con contundencia si fuera atacado.

Ghalibaf afirmó que los movimientos, tanto abiertos como encubiertos, del “enemigo” demuestran que, pese a la presión económica y política, no ha abandonado sus objetivos militares y busca iniciar una nueva guerra.

El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, dijo que la República Islámica está revisando los puntos recibidos de Washington, y reiteró las demandas de Teherán de liberar sus activos congelados en el extranjero y poner fin al bloqueo naval impuesto por Estados Unidos.

Trump enfrenta presión política interna en Estados Unidos por el aumento de los costos energéticos.

El alto el fuego detuvo los combates, pero no ha reabierto el estrecho de Ormuz, la vía marítima clave que normalmente transporta alrededor de una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado mundial.

El futuro de Ormuz sigue siendo un punto crítico en las negociaciones, y existe preocupación de que la economía global sufra más si se agotan las reservas de petróleo disponibles antes del conflicto.

Como parte de su respuesta en la guerra, Irán impuso un bloqueo parcial de Ormuz, permitiendo el paso de solo algunos buques en las últimas semanas e implantando un sistema de peajes.

El nuevo organismo iraní encargado de supervisar Ormuz afirmó que su zona de control se extiende hasta aguas de los Emiratos Árabes Unidos, lo que motivó una enérgica protesta de Abu Dhabi.

Las relaciones entre Irán y los Emiratos Árabes Unidos se han deteriorado desde el inicio del conflicto, tras los ataques con misiles y drones de Teherán contra países del Golfo en respuesta a las acciones de Estados Unidos e Israel.

Ormuz canaliza aproximadamente un tercio de los envíos mundiales de fertilizantes, lo que genera temor a un repunte de los precios de los alimentos y a posibles escaseces si el cierre se prolonga.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) advirtió que un cierre sostenido podría desencadenar “una grave crisis mundial de los precios de los alimentos” y una “crisis agroalimentaria sistémica”.

(Con información de AFP)

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