El gobierno iraní declaró este domingo que no acepta imposiciones externas ni la dominación de potencias globales, en alusión a Estados Unidos y a su demanda de un programa de enriquecimiento de uranio nulo, dos días después de reanudar negociaciones nucleares indirectas en Mascate, Omán.
“No buscamos una bomba nuclear; nuestra fuerza está en poder decir no a las potencias”, afirmó el ministro de Exteriores, Abbas Araqchi, durante el primer Congreso Nacional de Política Exterior y su Historia, según la agencia oficial IRNA.
Araqchi señaló que el programa nuclear es una necesidad nacional para ámbitos como la agricultura, la salud y la futura demanda de combustible nuclear, por lo que Irán no puede prescindir de esa capacidad.
El ministro añadió que Teherán ha asumido un alto coste para mantener un programa nuclear pacífico y preservar su derecho al enriquecimiento de uranio, al que definió como “indiscutible”. “No renunciaremos a nuestro derecho a enriquecer uranio, aunque el coste sea elevado. Nadie puede imponernos lo que debemos tener”, subrayó, refiriéndose a la reanudación de las conversaciones indirectas con Estados Unidos en Mascate.
El jefe negociador iraní reiteró la voluntad de Irán de abordar las preocupaciones internacionales sobre su programa nuclear “con transparencia y generación de confianza” mediante la diplomacia, y advirtió que responderán ante cualquier acción militar.
“El aumento de la presencia militar estadounidense no nos intimida. Estamos preparados para la guerra, pero no somos belicistas. Si optan por la diplomacia, nosotros la seguiremos”, destacó Araqchi, dos días después de reunirse con el enviado estadounidense Steve Witkoff, quien visitó el portaaviones USS Abraham Lincoln en la zona.
El sábado, Araqchi ya había advertido que el régimen respondería a un eventual ataque estadounidense: “Si Washington nos ataca, no podremos atacar suelo estadounidense, pero atacaremos sus bases en la región”, afirmó entonces el ministro.
Asimismo, insistió en que la cuestión nuclear solo se puede resolver mediante negociaciones con Estados Unidos, precisando que los contactos recientes fueron indirectos y se centraron exclusivamente en el programa nuclear. Reiteró que Irán considera el enriquecimiento de uranio un derecho inalienable y descartó la opción de enriquecimiento cero.
“El enriquecimiento al cero por ciento está fuera de las negociaciones. El nivel de enriquecimiento dependerá de nuestras necesidades y el uranio enriquecido no saldrá de Irán”, declaró Araqchi el sábado. Añadió que tampoco está sobre la mesa negociar el programa de misiles “ahora o en el futuro” y que el diálogo debe desarrollarse sin amenazas ni presiones.
Araqchi indicó que aún no se ha fijado una fecha para una segunda ronda de conversaciones, aunque reconoció que, pese a ser encuentros indirectos, hubo la oportunidad de un breve apretón de manos con la delegación estadounidense.
El jefe de la diplomacia iraní reiteró que el enriquecimiento de uranio es un derecho de Irán que debe mantenerse, aunque mostró la disposición de Teherán a alcanzar un “acuerdo que genere tranquilidad” sobre su programa nuclear.
Por su parte, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, calificó la realización de las negociaciones nucleares con Estados Unidos el viernes como “un paso adelante”, pero reafirmó que Teherán no renunciará al derecho al enriquecimiento con fines pacíficos, amparado en su condición de signatario del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP).
“Estos diálogos fueron un paso adelante. El diálogo ha sido siempre nuestra estrategia para resolver asuntos pacíficamente”, escribió Pezeshkian en la red social X.
El viernes por la noche, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, describió las conversaciones con Irán como “muy buenas” y señaló que un acuerdo limitado exclusivamente al programa nuclear iraní “sería aceptable”.
“Tuve muy buenas conversaciones sobre Irán; parece que Irán desea llegar a un acuerdo con gran disposición”, declaró Trump a periodistas desde el Air Force One, rumbo a Mar-a-Lago. Añadió que las delegaciones se volverían a reunir “a principios de la próxima semana”.
“Tenemos que ver en qué consistirá ese acuerdo. Las consecuencias de no alcanzar un tratado serían muy duras. Veremos qué ocurre, pero ha sido una conversación muy buena”, afirmó. Para reforzar su advertencia, Estados Unidos desplegó el portaaviones USS Abraham Lincoln y su grupo de combate cerca del golfo Pérsico.
Las negociaciones se desarrollan en un momento de grave crisis interna para la República Islámica, marcada por las protestas más violentas desde 1979, iniciadas en enero. Irán enfrenta una profunda crisis económica, descontento social, la peor sequía en décadas y una severa escasez de electricidad y gas.
Las movilizaciones comenzaron en diciembre por la caída del rial y se ampliaron con demandas de cambio de régimen. Según cifras oficiales, la represión dejó 3.117 muertos; la organización HRANA, con sede en Estados Unidos, eleva la cifra a 6.955 personas asesinadas y sigue verificando más de 11.600 posibles muertes, además de reportar 51.000 detenciones.
Además, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, se reunirá el miércoles en Washington con Trump para analizar el estado de las negociaciones con Irán, con foco en limitar el programa nuclear, controlar los misiles balísticos y terminar el apoyo de Teherán a grupos armados en la región.
Según un comunicado de la oficina de Netanyahu, el primer ministro aseguró que cualquier acuerdo debe incluir restricciones al desarrollo de misiles balísticos y la suspensión del respaldo iraní al denominado “eje iraní”. Esa postura ya fue trasladada al enviado especial estadounidense para Oriente Próximo, Steve Witkoff, durante las reuniones de esta semana.
(Con información de AFP)

