Reza Pahlavi, dirigente opositor iraní exiliado en Estados Unidos, instó a los comandantes de la Guardia Revolucionaria Islámica a abandonar el poder para evitar la destrucción total de Irán.
En un mensaje difundido en sus redes sociales, responsabilizó a la cúpula militar y política del deterioro del sistema teocrático y advirtió que la actual escalada militar pone en peligro la infraestructura nacional, elemento esencial para cualquier reconstrucción posterior.
En su comunicado afirmó que el sistema de Velayat-e Faqih se encuentra en una situación crítica y que su continuidad es insostenible.
Pahlavi atribuyó a los mandos militares y políticos décadas de beligerancia y crímenes, y les responsabilizó directamente del empeoramiento de la seguridad, la economía y la capacidad institucional del país.
Señaló que la disyuntiva para los líderes militares no es simplemente sobrevivir o colapsar, sino decidir de qué manera concluirá su mandato, y advirtió que una resistencia prolongada solo dejaría un Irán devastado a las generaciones futuras.
También afirmó que la política exterior de la cúpula militar ha convertido a Irán en un escenario de confrontación, exponiendo la infraestructura económica y los servicios esenciales al riesgo de destrucción por parte de potencias extranjeras.
Subrayó que la infraestructura del país fue construida con recursos nacionales y es imprescindible para cualquier proceso de reconstrucción.
Pidió a los comandantes que detengan lo que calificó de “aventurerismo” y que renuncien al poder para preservar lo que aún queda de la nación.
Exigió medidas concretas para garantizar la conservación de infraestructuras clave y reclamó que se permita su preservación en beneficio del pueblo iraní, urgiendo a detener los crímenes y a entregar el poder.
Sostuvo que la única manera de evitar una destrucción total es una transición ordenada y la entrega del control antes del colapso final del régimen.
Pahlavi ya había advertido sobre el riesgo que la intensificación de la guerra supone para el patrimonio cultural y natural de Irán. Instó a la población a proteger monumentos, museos y paisajes, y propuso la creación de una “Unidad de Patrimonio” para coordinar la protección local de los lugares amenazados, además de invitar a la diáspora iraní a colaborar con recursos y difusión internacional.
Definió la protección del patrimonio cultural y natural como una responsabilidad nacional y permanente de todos los ciudadanos.
Las hostilidades, iniciadas con ataques de Estados Unidos e Israel desde el 28 de febrero, han provocado daños importantes en infraestructuras civiles y bienes culturales. Datos oficiales y de la UNESCO indican al menos 56 museos y monumentos afectados, con Teherán como epicentro de muchos de esos daños.
Entre los sitios dañados se mencionan el Palacio de Golestán, el palacio Chehel Sotoun y la mezquita Jameh de Isfahán.
A finales de marzo, en una conferencia de prensa en Texas, Pahlavi pidió a Estados Unidos mantener la presión y facilitar un cambio institucional en Irán. Planteó de forma retórica si se puede imaginar a Irán pasando de consignas como “muerte a América” a expresiones favorables hacia Estados Unidos, y reiteró su disposición a encabezar una transición democrática.
La escalada militar ha agravado la crisis económica y social en Irán, intensificando el impacto sobre la infraestructura nacional y el patrimonio. Pahlavi sostiene que la caída del régimen es inevitable y exige a los mandos militares optar por una transición que evite una destrucción mayor.
Concluyó que preservar la infraestructura y el patrimonio es esencial para cualquier reconstrucción futura y afirmó que la Guardia Revolucionaria debe decidir entre perpetuar el conflicto y entregar a la próxima generación un país devastado, o facilitar una transición que permita iniciar una nueva etapa.
(Con información de EFE y AFP)



