2 de mayo de 2026
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La caminata diaria: no importa la distancia, según especialista

La forma de caminar tiene un impacto directo en los beneficios para la salud, por encima de la distancia o la velocidad, según la especialista en ciencias del deporte Joanna Hall.

Pequeñas modificaciones en la técnica pueden cambiar la experiencia de caminar, haciéndola más agradable y favoreciendo el bienestar general, según declaraciones recogidas por Hello! Magazine.

La técnica determina cuánto se aprovecha física y emocionalmente la caminata. Una postura adecuada, el movimiento coordinado de todo el cuerpo y la relajación muscular ayudan a reducir molestias, disminuir el impacto en las articulaciones y convertir la caminata en un hábito sostenible. Estos ajustes pueden aportar más beneficios que simplemente aumentar la distancia recorrida.

Hall, fundadora de la aplicación WalkActive, señala que muchas personas se concentran en el número de pasos o la velocidad. En cambio, recomienda fijarse en el movimiento de todo el cuerpo: músculos, articulaciones y tejido conectivo deben funcionar de forma coordinada para que caminar sea verdaderamente eficiente.

La experta aconseja empezar por mejorar la postura. Propone imaginar el cuerpo en tres dimensiones —alto, ancho y profundo— y mantener esa sensación de amplitud durante la caminata. Esto facilita un desplazamiento más natural, reduce el esfuerzo y no exige prolongar el tiempo de ejercicio.

Un bloqueo frecuente es la tensión en la parte superior del cuerpo. Hall explica que mandíbula, hombros y manos tensos acortan la zancada y obligan al cuerpo a trabajar en exceso. Para contrarrestarlo, recomienda relajar las manos y la mandíbula.

Un ejercicio sencillo consiste en, tras cinco minutos de caminata, elevar ambos brazos por completo sobre la cabeza durante 8 a 10 pasos y después dejarlos caer relajados. Repetir este ejercicio dos o tres veces puede ayudar a mejorar el rango de la zancada.

Respecto al apoyo del pie, Hall sugiere dedicar uno o dos minutos a caminar con pasos silenciosos, como si se transitara sobre una superficie frágil. Esto fomenta un contacto con el suelo más suave y controlado, reduce la presión sobre rodillas, caderas y zona lumbar, y hace la marcha más cómoda desde el inicio.

Consejos clave para mejorar la técnica al caminar

Otra recomendación importante es trabajar la movilidad de hombros y pelvis. Permanecer sentado largos periodos puede provocar rigidez en esas zonas, lo que afecta tanto la longitud de la zancada como el ritmo. Relajar los brazos y realizar ejercicios de movilidad durante la caminata contribuye a recuperar un movimiento amplio y fluido.

Hall subraya que pequeños cambios técnicos, más que la distancia, convierten la caminata en un hábito duradero y revitalizante. “Unos pequeños ajustes pueden hacer que caminar se sienta más suave y energizante”, afirma la especialista en diálogo con Hello! Magazine.

Ejercicios de preparación para caminar

Antes de empezar, Hall recomienda dedicar un minuto a movilizar los tobillos: realizar círculos suaves con cada tobillo y elevar y bajar el cuerpo con los pies apoyados, manteniendo luego el equilibrio sobre las puntas. Pide prestar atención al dedo gordo, al medio y al meñique, ya que esto optimiza la alineación del pie al caminar.

Estos ejercicios facilitan que las articulaciones trabajen de forma coordinada y ayudan a prevenir molestias, además de distribuir mejor el esfuerzo. Según la experta, invertir unos instantes en la preparación puede cambiar notablemente el inicio de la caminata y su sensación general.

Mantener el ritmo y la constancia para obtener beneficios

Una duda habitual es cuál es el ritmo que aporta más beneficios. Hall aconseja apoyarse en música con un pulso constante para establecer un paso regular, priorizando primero la postura y luego el ritmo.

También recomienda caminar cinco minutos siguiendo la cadencia musical, relajando el cuerpo si existe tensión, pero manteniendo un paso uniforme.

La regularidad es esencial. Una caminata breve y bien ejecutada suele aportar más que un esfuerzo esporádico y exigente. “La constancia es lo que mantiene viva la costumbre aun en semanas ocupadas o días de poca energía”, destaca la experta.

Fijar un objetivo mínimo realista, como 10 minutos al día, facilita que la caminata se incorpore a la rutina diaria. Si se dispone de más tiempo, cualquier minuto adicional suma, pero la clave es la continuidad para mantener el hábito en jornadas complicadas.

Cuando la técnica mejora, el movimiento se vuelve más sencillo y genera confianza. Cada paso realizado con buena técnica no solo favorece la salud física, sino también el bienestar general, aportando beneficios duraderos en la vida cotidiana.

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