El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, se reunirá este jueves con el papa León XIV en el Vaticano en un contexto de tensiones entre Washington y la Santa Sede por diferencias sobre la guerra en Medio Oriente, Irán y la política exterior del presidente Donald Trump. El encuentro incluirá además conversaciones con el secretario de Estado vaticano, Pietro Parolin.
La visita de Rubio llega semanas después de que Trump cuestionara públicamente al pontífice por sus declaraciones contra la guerra y por criticar la advertencia del mandatario de destruir la civilización iraní.
Rubio, católico practicante, intentó minimizar las tensiones antes del viaje y afirmó que la reunión fue programada antes de la controversia reciente.
“Hay mucho de qué hablar con el Vaticano”, declaró Rubio ante periodistas en la Casa Blanca antes de viajar a Roma. Señaló que uno de los temas centrales será la libertad religiosa, un asunto en el que, según dijo, Washington y la Santa Sede tienen puntos de coincidencia.
Por parte del Vaticano, Parolin confirmó que el encuentro abordará los acontecimientos recientes y diversos asuntos internacionales. “Escucharemos lo que tenga para decirnos”, señaló el cardenal ante periodistas, y añadió que la iniciativa del encuentro provino de Washington.
Parolin añadió que las conversaciones incluirán “todo lo que ocurrió en los últimos días” y afirmó: “No podemos evitar tocar estos temas”.
El jefe de la diplomacia vaticana indicó asimismo que dialogarán sobre América Latina, Cuba y el Líbano, regiones donde el Vaticano mantiene una intensa actividad diplomática.
Históricamente, la Santa Sede ha desempeñado un papel activo en mediaciones relacionadas con Cuba; Rubio, hijo de inmigrantes cubanos, encabezó en la administración Trump los esfuerzos para aumentar la presión sobre el gobierno de la isla.
El papa León XIV también tiene un vínculo fuerte con América Latina: pasó dos décadas como misionero en Perú y obtuvo la ciudadanía peruana antes de ser elegido pontífice.
La relación entre el Vaticano y la administración Trump se deterioró en los últimos meses, pese al entusiasmo inicial en Washington por la elección de León XIV el 8 de mayo de 2025. Ese día, el pontífice se convirtió en el primer papa estadounidense de la historia.
Las diferencias se profundizaron después de que León XIV reclamara paz en la guerra en Medio Oriente y calificara de “verdaderamente inaceptable” la amenaza de Trump de destruir la civilización iraní.
El presidente respondió con fuertes críticas en redes sociales. El mes pasado calificó al papa como “débil frente al crimen y terrible en política exterior”.
Trump volvió a cuestionar al pontífice esta semana en una entrevista difundida el lunes por la noche, afirmando que León XIV consideraría aceptable que Irán posea armas nucleares. “Creo que está poniendo en peligro a muchos católicos y a mucha gente”, dijo Trump en referencia al papa.
Consultado sobre esas declaraciones, León XIV defendió la postura de la Iglesia respecto de la paz y el desarme nuclear. “La misión de la Iglesia es predicar la paz y el Evangelio”, afirmó ante periodistas. “Si alguien desea criticarme por proclamar el Evangelio, que lo haga con la verdad”, agregó.
El pontífice recordó también la posición histórica del Vaticano en contra del armamento nuclear. “La Iglesia se pronunció contra todas las armas nucleares desde hace años, así que no existe ninguna duda sobre eso”, indicó. “Simplemente espero ser escuchado por el valor de la palabra de Dios”, añadió.
Parolin salió en defensa del papa y cuestionó los ataques procedentes de Washington. “Me parece un poco extraño atacar al papa”, declaró el secretario de Estado vaticano. “El papa está siendo el papa”, añadió.
La nacionalidad estadounidense de León XIV dio mayor peso político a sus declaraciones dentro de Estados Unidos, y en varias ocasiones el pontífice usó esa influencia para cuestionar las políticas migratorias de Trump y reclamar el fin de los conflictos armados.
Rubio y León XIV ya se habían reunido el año pasado en el Vaticano, junto al vicepresidente estadounidense JD Vance —convertido al catolicismo—, pocos días después de la elección del pontífice.
(Con información de AFP)

