20 de julio de 2026
Buenos Aires, 12 C

Lagunas bonaerenses, destino invernal en alza

El invierno en la provincia de Buenos Aires tiene sus rituales: el despertador suena antes del amanecer, se prepara el termo, se arma la caña y se parte rumbo a lagunas donde el ritmo parece más pausado.

Durante los meses fríos, la pesca deportiva del pejerrey se convierte en la excusa ideal para una escapada que combina naturaleza, gastronomía, paisajes y las tradiciones locales.

Mientras las playas del litoral bonaerense descansan, las lagunas del sudoeste y del centro provincial viven su mejor temporada. Los pescadores que llegan también recorren pueblos, prueban sabores regionales, se alojan en emprendimientos locales y prolongan la salida de pesca en una experiencia de varios días.

El recorrido puede iniciarse en el extremo sudoeste. Monte Hermoso, a unos 100 kilómetros de Bahía Blanca, es conocido por sus playas y por ser uno de los pocos lugares donde el sol puede verse tanto salir como ponerse sobre el mar.

Cuando bajan las temperaturas, otro atractivo captura la atención: la Laguna Sauce Grande.

Con más de 3.000 hectáreas, la laguna se alimenta del río Sauce Grande, que nace en las sierras, atraviesa el dique Paso de las Piedras y, tras nutrir el espejo, sigue su curso por el arroyo Las Mostazas hasta el mar.

Ese cauce natural y las características del ambiente convierten a Sauce Grande en un sitio especialmente valorado para la pesca deportiva del pejerrey.

«El pejerrey encuentra aquí condiciones óptimas para desarrollarse; aparecen ejemplares de buen porte y muy combativos. Además, hay un manejo responsable del recurso que ayuda a mantener la calidad de la pesca año tras año», explicó Osvaldo Carbajo, referente del restaurante Biguá.

La laguna ofrece además otras actividades. «Funciona el Club de Pesca, que durante todo el año organiza regatas y prácticas náuticas como kitesurf, windsurf, esquí acuático, motos de agua y kayak. Siempre hay propuestas para disfrutar del agua, incluso para quienes no vienen a pescar», agregó.

El entorno invita a quedarse: playa de arena, amplios espacios verdes, parrillas públicas, proveeduría y servicios como agua caliente, leña e hielo permiten pasar el día frente a la laguna con comodidad.

La experiencia se completa en Biguá, un restaurante que recuperó una construcción de la década de 1960 y propone una cocina basada en productos regionales.

«Trabajamos con pequeños productores porque es una forma de mostrar Monte Hermoso: productos frescos y de calidad en un edificio con valor arquitectónico. Además, estamos en un bajo natural que nos protege del viento sur, por eso la laguna es agradable incluso en invierno», señaló Carbajo.

Además de su riqueza natural, Sauce Grande conserva vestigios de la ocupación humana más antigua del sudoeste bonaerense: estudios de la Universidad Nacional del Sur hallaron restos arqueológicos de grupos cazadores-recolectores del Holoceno tardío, con una antigüedad aproximada de 2.700 años.

Sin alejarse del sudoeste, el partido de Puán, al pie de las sierras y próximo al límite con La Pampa, ofrece una experiencia en la que la pesca convive con paisajes interiores muy singulares.

La Laguna de Puán, conocida desde hace décadas por la calidad de sus pejerreyes, recibe cada invierno a pescadores que se embarcan o pescan desde la costa.

Pero el atractivo del lugar va más allá de la pesca: el balneario municipal invita a pasear junto al agua, compartir un mate frente al lago y disfrutar de atardeceres que colorean las sierras.

Cerca de allí, la ciudad de Puán permite conocer su patrimonio histórico, recorrer el Parque Municipal, visitar la Abadía Santa María y degustar la gastronomía local, haciendo de la salida de pesca una escapada de fin de semana.

La combinación de naturaleza, tranquilidad y servicios hace que cada invierno estos destinos vuelvan a ser preferidos por quienes buscan desconectarse de la rutina.

Hacia el centro de la provincia, a poco más de 60 kilómetros de Olavarría, la Laguna Blanca Grande aparece como un refugio donde el silencio, el horizonte abierto y la amplitud del paisaje marcan el ritmo de la jornada.

Su forma circular y la extensión del espejo de agua la convierten en uno de los lugares más elegidos por los aficionados a la pesca deportiva.

«Contamos con un predio de casi 500 hectáreas que integra la laguna, el camping y la infraestructura recreativa. Disponemos de más de cincuenta embarcaciones para alquilar y espacios tanto para pescar desde la costa como embarcados. Buscamos que quienes nos visitan puedan quedarse varios días disfrutando del lugar», explicó Matías Arrignon, del Club de Pesca Laguna Blanca Grande.

La oferta incluye cabañas, casas para alquilar y un amplio camping equipado con parrillas e iluminación.

«Más allá de la pesca deportiva, desarrollamos actividades recreativas para toda la familia: caminatas, deportes acuáticos y diferentes espacios para que cada visitante encuentre su manera de vivir la laguna», añadió Arrignon.

La práctica de la pesca deportiva también implica un compromiso con el entorno: respetar las medidas de conservación, las vedas y las normas específicas de cada espejo de agua es esencial para preservar el ciclo del pejerrey y garantizar que las futuras generaciones puedan disfrutar de esta tradición.

El invierno tiene su propia temporada alta: en los amaneceres sobre la laguna, en el mate que acompaña la espera, en la emoción del pique y en las historias compartidas a la orilla del agua. En la provincia de Buenos Aires, cada captura suele ser el comienzo de un viaje que invita a descubrir paisajes, sabores, tradiciones y la identidad de municipios que encuentran en el invierno una de sus mejores estaciones para recibir visitantes.

Artículo anterior

Scaloni introduce tres cambios en el once

Artículo siguiente

Problema inesperado de De Paul y Paredes antes de la final

Continuar leyendo

Últimas noticias

Comienza el Mundial en: