8 de abril de 2026
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Trump advierte que subirá aranceles a Corea del Sur por bloqueo del acuerdo comercial

El presidente Donald Trump a bordo del avión presidencial después de asistir al Foro Económico Mundial, el jueves 22 de enero de 2026, en su vuelo de regreso a Washington desde Davos, Suiza (AP Foto/Evan Vucci)

Donald Trump intensificó este lunes su estrategia de presión arancelaria al anunciar que elevará del 15 al 25 por ciento los impuestos de importación sobre productos surcoreanos, en represalia por la falta de ratificación legislativa del acuerdo comercial pactado entre ambos gobiernos. La medida, anunciada a través de su red social Truth Social, afecta especialmente a automóviles, madera, productos farmacéuticos y otros bienes sujetos a los llamados aranceles recíprocos, y coloca en desventaja competitiva a las exportaciones surcoreanas frente a sus rivales asiáticos y europeos.

“El Legislativo de Corea del Sur no está cumpliendo con su acuerdo con Estados Unidos”, escribió Trump. “Por consiguiente, voy a aumentar los aranceles sobre automóviles, madera, farmacia y otros del 15 al 25 por ciento”. El mandatario republicano recordó que alcanzó un acuerdo con el presidente surcoreano Lee Jae Myung el 30 de julio de 2025, y que ambos líderes reafirmaron sus términos durante la visita de Trump a Corea del Sur el 29 de octubre. “¿Por qué no lo ha aprobado el Legislativo coreano?”, cuestionó.

La decisión supone un giro radical respecto al marco comercial que Washington y Seúl habían construido tras meses de tensas negociaciones. El acuerdo alcanzado en julio establecía que Estados Unidos mantendría aranceles de hasta el 15 por ciento sobre productos surcoreanos, incluidos vehículos, autopartes y farmacéuticos, una reducción significativa respecto al 25 por ciento que Trump había amenazado con imponer. A cambio, Corea del Sur se comprometió a inversiones por valor de 350.000 millones de dólares en territorio estadounidense, de los cuales 200.000 millones serían en efectivo y 150.000 millones en construcción naval.

El presidente de EEUU, Donald Trump, estrecha la mano del presidente surcoreano Lee Jae Myung mientras recibe un regalo consistente en una corona de oro y una condecoración de la Gran Orden de Mugunghwa, que no se ve en la imagen, durante una ceremonia celebrada en el Museo Nacional de Gyeongju, en Corea del Sur, el miércoles 29 de octubre de 2025 (AP Foto/Mark Schiefelbein)

El pacto también incluía la compra por parte de Korean Air de 103 aviones Boeing por 36.200 millones de dólares, el compromiso de Hyundai Motor Group de incrementar sus inversiones en Estados Unidos hasta 26.000 millones de dólares para 2028, y la adquisición anual de 3,3 millones de toneladas de gas natural licuado durante una década a partir de 2028. Durante su encuentro en la ciudad de Gyeongju, Trump calificó el acuerdo como “histórico” y Lee le otorgó la Gran Orden de Mugunghwa, la más alta condecoración surcoreana.

Sin embargo, el marco comercial requería aprobación legislativa en ambos países. Mientras Estados Unidos actuó de manera unilateral mediante declaraciones de emergencia económica que permitieron a Trump imponer aranceles sin autorización del Congreso, Corea del Sur necesitaba que su Asamblea Nacional ratificara el acuerdo. Hasta el momento, el Parlamento surcoreano no ha llevado a cabo esa votación, lo que ha desencadenado la amenaza estadounidense.

La parálisis legislativa resulta particularmente desconcertante dado que el Partido Democrático de Lee controla la Asamblea Nacional con mayoría absoluta desde las elecciones de abril de 2024. Lee asumió la presidencia el 4 de junio de 2025, tras una crisis política que culminó con la destitución de su predecesor conservador, Yoon Suk Yeol, quien en diciembre de 2024 declaró brevemente la ley marcial en un intento que fracasó estrepitosamente. La victoria de Lee en las elecciones anticipadas le otorgó un mandato claro y el respaldo parlamentario necesario para implementar su agenda, incluida la gestión de las relaciones comerciales con Washington.

FOTO DE ARCHIVO: Un empleado con una máscarilla para evitar contraer la enfermedad del coronavirus (COVID-19) espera junto a un vehículo de Hyundai Motor en Hyundai Motor Studio en Goyang, Corea del Sur, 21 de abril de 2020 (REUTERS/Kim Hong-Ji)

El sector automotriz surcoreano es el más vulnerable ante la amenaza arancelaria. En 2024, las exportaciones de automóviles desde Corea del Sur alcanzaron los 70.780 millones de dólares, de los cuales el 49,1 por ciento correspondió a envíos hacia Estados Unidos. Las autopartes representaron otros 8.220 millones de dólares en exportaciones al mercado estadounidense, el 36,5 por ciento del total de componentes automotrices que el país asiático vende al exterior. Empresas como Hyundai y Kia, que en 2024 exportaron más de 707.000 vehículos híbridos y eléctricos, verían severamente afectada su competitividad si los aranceles suben al 25 por ciento.

El incremento arancelario además rompería la paridad competitiva que Corea del Sur había conseguido establecer con Japón y la Unión Europea, ambos sujetos a un gravamen del 15 por ciento tras alcanzar sus propios acuerdos con Washington. Analistas del Banco de Corea estimaron que el régimen arancelario de Trump podría reducir el crecimiento económico surcoreano en 0,45 puntos porcentuales en 2025 y 0,6 puntos en 2026, cifras que podrían agravarse si finalmente se aplica la tarifa del 25 por ciento.

El caso surcoreano ilustra el patrón que Trump ha establecido en su segundo mandato: uso agresivo de amenazas arancelarias para forzar negociaciones que beneficien a Estados Unidos, seguido de cambios abruptos de posición cuando los socios comerciales no cumplen con los términos acordados. La semana pasada, el presidente estadounidense amenazó con imponer aranceles a ocho naciones europeas si Washington no obtenía control sobre Groenlandia, aunque posteriormente retiró el ultimátum tras reuniones en el Foro Económico Mundial de Davos.

Un camióntransporta vehículos producidos por el fabricante de automóviles de Corea del Sur, Kia Motors, una empresa hermana del mayor fabricante de automóviles de Corea del Sur, Hyundai Motors, cerca del puerto de Pyeongtaek en Pyeongtaek, Corea del Sur, el 2 de abril de 2025 (REUTERS/Kim Hong-Ji)

Desde Seúl, el gobierno de Lee Jae Myung no ha emitido una respuesta oficial a la amenaza de Trump. Fuentes parlamentarias citadas por medios surcoreanos sugieren que existen divisiones internas sobre los términos del pacto, particularmente respecto a las obligaciones de inversión y su impacto en el mercado cambiario local, aunque estas consideraciones parecen insuficientes para explicar meses de inacción legislativa.

La falta de ratificación deja a Corea del Sur en una posición de extrema vulnerabilidad. Si Trump ejecuta su amenaza, los fabricantes surcoreanos no solo perderían competitividad frente a Japón y Europa, sino que también podrían ver erosionada su participación en el mercado estadounidense frente a productores locales. Para un país cuyas exportaciones representan aproximadamente la mitad de su producto interno bruto, las consecuencias podrían extenderse más allá del sector automotriz y afectar la recuperación económica que Lee prometió durante su campaña electoral.

Europa impulsa el mayor centro mundial de energía limpia en el Mar del Norte

Turbinas eólicas en un parque eólico en Biegen, Alemania. REUTERS/Lisi Niesner

Nueve países europeos del entorno del mar del Norte firmaron este lunes en Hamburgo un compromiso para fortalecer la cooperación en energía eólica marina e hidrógeno, con la meta de convertir a la región en el mayor polo mundial de energía limpia. La iniciativa, promovida por el canciller alemán Friedrich Merz, reunió a Alemania, Bélgica, Dinamarca, Francia, Reino Unido, Irlanda, Noruega, Países Bajos y Luxemburgo. Los líderes suscribieron la llamada “Declaración de Hamburgo”, que respalda el aumento del nivel de cooperación multilateral tanto en los mares del Norte como en el mar Báltico, incluso en el marco de la OTAN.

La firma del acuerdo se produce pocos días después de que el presidente estadounidense Donald Trump renunciara a sus aspiraciones sobre Groenlandia tras alcanzar un preacuerdo con el secretario general de la OTAN, en un contexto diplomático marcado por las tensiones energéticas y de seguridad en la región. En la declaración, los países expresaron su voluntad de alcanzar 100 gigavatios en proyectos conjuntos de energía eólica marina, sumando así esfuerzos para garantizar el suministro energético y reducir la dependencia histórica del gas ruso.

El documento firmado destaca la necesidad de simplificar y acelerar los procesos para el despliegue de energía eólica, así como la creación de un marco para atraer inversiones en el sector. El objetivo a largo plazo, fijado en la cumbre previa celebrada en 2023 en Bélgica, es llegar a 300 gigavatios de capacidad de producción eólica marina para 2050, con una meta intermedia de 120 GW para 2030, una cifra aún no alcanzada, según expertos del sector. Según el Ministerio británico de Energía, la “flota sin precedentes” de proyectos conjuntos prevista podría abastecer a unos 100 millones de hogares.

Más allá de la transición energética, la seguridad se posicionó como un eje prioritario de la cita. Los firmantes subrayaron que la infraestructura para la producción energética marina puede integrarse en la vigilancia marítima y aérea, y que el desarrollo tecnológico debe permitir detectar y responder a amenazas a la seguridad. El acuerdo insta a los ministros de Energía y de Defensa de los países participantes a intensificar la cooperación en la defensa física y cibernética de las infraestructuras energéticas en los mares del Norte.

La ministra alemana de Economía y Energía, Katherina Reiche, señaló que el acuerdo busca reforzar la resiliencia y la seguridad del suministro energético en Europa, tras la experiencia de dependencia del gas ruso que terminó con la invasión rusa de Ucrania en 2022. Este cambio provocó un histórico aumento de la inflación y crisis en industrias intensivas en consumo energético. Los líderes europeos presentes en Hamburgo afirmaron que no desean repetir esa situación. Dan Jørgensen, comisario europeo de Energía, afirmó: “Enviamos un mensaje muy claro a Rusia: no permitiremos que utilicen la energía contra nosotros”.

Un parque eólico detrás de Voigtsdorf, cerca de Dorfchemnitz, Alemania. REUTERS/Axel Schmidt

La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, remarcó la importancia de evitar nuevas dependencias energéticas externas y aprendió de la experiencia con Rusia: “No podemos ser dependientes energéticamente de ningún actor fuera de Europa. Si Europa es dependiente, Europa es frágil”. Por su parte, Merz enfatizó la relevancia de aumentar la producción de energía y reiteró su aspiración de que Alemania logre construir el primer reactor de fusión nuclear del mundo.

La cumbre contó también con la presencia de representantes de Islandia, la Comisión Europea y la OTAN, en un clima de alerta ante la seguridad de infraestructuras energéticas en la región. Aunque el futuro de Groenlandia no figuró oficialmente en la agenda, la cuestión estuvo presente en el debate, especialmente tras la reciente retirada de las aspiraciones estadounidenses sobre la isla. Jørgensen, originario de Dinamarca, reconoció: “La cuestión de Groenlandia está en todas las mentes”.

(Con información de AFP y EFE)

Europa impulsa el mayor centro mundial de energía limpia en el Mar del Norte

Turbinas eólicas en un parque eólico en Biegen, Alemania. REUTERS/Lisi Niesner

Nueve países europeos del entorno del mar del Norte firmaron este lunes en Hamburgo un compromiso para fortalecer la cooperación en energía eólica marina e hidrógeno, con la meta de convertir a la región en el mayor polo mundial de energía limpia. La iniciativa, promovida por el canciller alemán Friedrich Merz, reunió a Alemania, Bélgica, Dinamarca, Francia, Reino Unido, Irlanda, Noruega, Países Bajos y Luxemburgo. Los líderes suscribieron la llamada “Declaración de Hamburgo”, que respalda el aumento del nivel de cooperación multilateral tanto en los mares del Norte como en el mar Báltico, incluso en el marco de la OTAN.

La firma del acuerdo se produce pocos días después de que el presidente estadounidense Donald Trump renunciara a sus aspiraciones sobre Groenlandia tras alcanzar un preacuerdo con el secretario general de la OTAN, en un contexto diplomático marcado por las tensiones energéticas y de seguridad en la región. En la declaración, los países expresaron su voluntad de alcanzar 100 gigavatios en proyectos conjuntos de energía eólica marina, sumando así esfuerzos para garantizar el suministro energético y reducir la dependencia histórica del gas ruso.

El documento firmado destaca la necesidad de simplificar y acelerar los procesos para el despliegue de energía eólica, así como la creación de un marco para atraer inversiones en el sector. El objetivo a largo plazo, fijado en la cumbre previa celebrada en 2023 en Bélgica, es llegar a 300 gigavatios de capacidad de producción eólica marina para 2050, con una meta intermedia de 120 GW para 2030, una cifra aún no alcanzada, según expertos del sector. Según el Ministerio británico de Energía, la “flota sin precedentes” de proyectos conjuntos prevista podría abastecer a unos 100 millones de hogares.

Más allá de la transición energética, la seguridad se posicionó como un eje prioritario de la cita. Los firmantes subrayaron que la infraestructura para la producción energética marina puede integrarse en la vigilancia marítima y aérea, y que el desarrollo tecnológico debe permitir detectar y responder a amenazas a la seguridad. El acuerdo insta a los ministros de Energía y de Defensa de los países participantes a intensificar la cooperación en la defensa física y cibernética de las infraestructuras energéticas en los mares del Norte.

La ministra alemana de Economía y Energía, Katherina Reiche, señaló que el acuerdo busca reforzar la resiliencia y la seguridad del suministro energético en Europa, tras la experiencia de dependencia del gas ruso que terminó con la invasión rusa de Ucrania en 2022. Este cambio provocó un histórico aumento de la inflación y crisis en industrias intensivas en consumo energético. Los líderes europeos presentes en Hamburgo afirmaron que no desean repetir esa situación. Dan Jørgensen, comisario europeo de Energía, afirmó: “Enviamos un mensaje muy claro a Rusia: no permitiremos que utilicen la energía contra nosotros”.

Un parque eólico detrás de Voigtsdorf, cerca de Dorfchemnitz, Alemania. REUTERS/Axel Schmidt

La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, remarcó la importancia de evitar nuevas dependencias energéticas externas y aprendió de la experiencia con Rusia: “No podemos ser dependientes energéticamente de ningún actor fuera de Europa. Si Europa es dependiente, Europa es frágil”. Por su parte, Merz enfatizó la relevancia de aumentar la producción de energía y reiteró su aspiración de que Alemania logre construir el primer reactor de fusión nuclear del mundo.

La cumbre contó también con la presencia de representantes de Islandia, la Comisión Europea y la OTAN, en un clima de alerta ante la seguridad de infraestructuras energéticas en la región. Aunque el futuro de Groenlandia no figuró oficialmente en la agenda, la cuestión estuvo presente en el debate, especialmente tras la reciente retirada de las aspiraciones estadounidenses sobre la isla. Jørgensen, originario de Dinamarca, reconoció: “La cuestión de Groenlandia está en todas las mentes”.

(Con información de AFP y EFE)

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