15 de enero de 2026
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Mayores desconectan dispositivos médicos por preocupaciones de privacidad

El temor a la pérdida de privacidad está llevando a un número creciente de personas mayores a desconectar o evitar el uso de dispositivos médicos conectados, una tendencia que puede afectar su salud y pone de manifiesto problemas en el diseño y la comunicación de estas tecnologías.

Un análisis de IEEE Spectrum indica que las dudas sobre el manejo de datos personales y la dificultad para entender las políticas de privacidad han llevado a muchos usuarios a prescindir de herramientas importantes como monitores de glucosa, detectores de caídas y otras aplicaciones de salud conectada.

Preocupaciones de privacidad en la salud de adultos mayores

El caso de un jubilado de 72 años entrevistado por IEEE Spectrum resume el dilema: a pesar de su experiencia con computadoras, decidió desconectar su monitor inteligente de glucosa porque no sabía quién tenía acceso a sus datos. Esa incertidumbre lo llevó a renunciar a un seguimiento en tiempo real recomendado por su médico.

El fenómeno es amplio. El mercado de dispositivos sanitarios conectados (IoT sanitario) se estima en USD 289.000 millones para 2028, con las personas mayores entre sus principales usuarios, pero la adopción se ve frenada por la desconfianza y las barreras de uso.

Una encuesta de AARP mostró que el 34% de los mayores de 50 años considera la privacidad la principal barrera para incorporar tecnologías de salud, lo que supone que millones de personas potencialmente beneficiarias evitan estas soluciones por temor a la inseguridad digital.

Barreras técnicas y usabilidad en los dispositivos médicos

Los problemas no son solo percepción: también hay obstáculos técnicos y de usabilidad. Un estudio de la Universidad de Denver dirigido por Suleiman Saka encuestó a 22 adultos mayores y realizó entrevistas en profundidad a 9 usuarios de dispositivos de monitoreo. Aunque el 82% comprendía términos de seguridad como la autenticación de dos factores o el cifrado, solo el 14% se sentía capaz de gestionar su privacidad en estos aparatos.

El análisis de 28 aplicaciones de salud orientadas a personas mayores encontró que el 79% carece de protocolos básicos de notificación de brechas, solo el 25% declara cumplimiento con la HIPAA y apenas el 18% menciona conformidad con el GDPR.

Las políticas de privacidad suelen requerir un nivel de lectura equivalente al de un estudiante de secundaria avanzada y ninguna de las aplicaciones evaluadas incluyó adaptaciones de accesibilidad en las interfaces relacionadas con la privacidad.

Testimonios y percepciones de los usuarios

Las entrevistas recogidas por IEEE Spectrum muestran frustración y confusión. Un participante dijo que, aunque sabe que existe cifrado, no está seguro de si protege suficientemente sus datos; otro expresó gran inquietud por la posibilidad de que su información de salud termine en manos equivocadas.

La complejidad de las instrucciones y la falta de claridad en las políticas generan rechazo: usuarios relatan que las indicaciones son difíciles de entender, la tipografía es pequeña y el conjunto resulta abrumador.

Adicionalmente, problemas cotidianos como recordar contraseñas y la sensación de que la tecnología avanza más rápido que la capacidad de adaptación de las personas mayores agravan el rechazo. Varios participantes admiten tener dificultades para gestionar credenciales y seguir el ritmo de las novedades tecnológicas.

Propuestas de rediseño con soluciones tecnológicas

En respuesta, IEEE Spectrum subraya la necesidad de replantear la privacidad desde el diseño del sistema y no dejar toda la responsabilidad en el usuario. Entre las soluciones propuestas están las configuraciones de seguridad adaptativas: dispositivos que lleguen con ajustes predeterminados seguros y ajustados al tipo de dato y aparato.

Se sugiere sustituir o complementar las contraseñas por autenticación biométrica o por voz para reducir la carga cognitiva. También se recomiendan mecanismos de transparencia en tiempo real que informen de forma clara cada acceso o uso de los datos y ofrezcan un panel central donde el usuario pueda ver quién accede a su información.

La actualización automática e invisible de seguridad es otro punto clave: los dispositivos deberían recibir parches sin intervención manual y mostrar indicadores simples que permitan verificar el estado de protección de forma inmediata.

Además, la investigación explora asistentes digitales basados en inteligencia artificial capaces de traducir políticas legales y técnicas de privacidad en resúmenes breves y comprensibles, para facilitar la comprensión y aumentar la confianza de las personas mayores en las tecnologías de salud conectada.

Cada dispositivo desconectado o aplicación eliminada por temor o confusión no solo representa una pérdida comercial, sino también una oportunidad desaprovechada para apoyar la salud y la autonomía de quienes más pueden beneficiarse de estas soluciones.

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