El microestadio de Garín fue escenario este miércoles de un acto por el 204° aniversario de la creación de la Policía de la provincia de Buenos Aires, presidido por el intendente de Escobar, Ariel Sujarchuk. La ceremonia puso en valor la labor cotidiana de la Policía Bonaerense, la Policía Municipal y la Guardia Urbana en el distrito.
En su discurso, el jefe comunal resaltó las medidas adoptadas en el partido: «En Escobar volvimos a demostrar nuestra capacidad de innovación, incorporación tecnológica y fortalecimiento de los recursos humanos, aportando las herramientas necesarias para cuidar a nuestra comunidad. Desde un aire acondicionado para una comisaría hasta cámaras de seguridad, patrulleros nuevos y cientos de efectivos que los escobarenses sostenemos con nuestras propias tasas. ¿Para qué? Para que en Escobar podamos caminar cada día con mayor seguridad y vivir mejor».

Durante el acto se otorgaron 21 reconocimientos a jefes de dependencias, 38 distinciones a efectivos por su desempeño y ocho menciones especiales por actos destacados. También se entregó un reconocimiento particular al comisario Maximiliano Schalitz. Además, fueron distinguidos seis integrantes de la Policía Municipal y cuatro efectivos de la Guardia Urbana.
Asistieron autoridades provinciales y municipales, entre ellas el subsecretario de Fiscalización y Control Policial del AMBA, Andrés Escudero; el jefe departamental de Seguridad de Escobar, comisario inspector Diego Enríquez; y la secretaria de Seguridad del Municipio, Rocío Fernández.
La Policía de la provincia de Buenos Aires reconoció asimismo al intendente Sujarchuk, a la secretaria de Seguridad, Rocío Fernández, y al subsecretario de Seguridad, Horacio Martínez, por su acompañamiento institucional y por impulsar las políticas de seguridad en el partido de Escobar.
Para finalizar, Sujarchuk señaló los desafíos pendientes en materia de seguridad: «A esto se suma una valoración muy positiva del desempeño de la Policía Bonaerense, junto con dos alertas que nos exigen máxima atención: por un lado, el crecimiento de las violencias entre personas que se conocen, ya que buena parte de los delitos graves no responden a hechos de inseguridad tradicionales, sino a conflictos interpersonales que derivan en situaciones extremadamente graves, incluso con pérdida de vidas; y por otro, la necesidad de no bajar los brazos en la lucha contra la droga y el narcomenudeo».


