15 de enero de 2026
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Homenaje a las víctimas en Bondi Beach antes del Año Nuevo

Durante la noche del 31 de diciembre de 2025, las celebraciones tradicionales de fuegos artificiales en la bahía de Sídney fueron interrumpidas para rendir un homenaje silencioso a las víctimas del ataque en Bondi Beach. Antes del espectáculo y la cuenta regresiva, la ciudad guardó un momento de quietud señalado únicamente por el sonido de una campanilla, invitando a la multitud a la reflexión y al recuerdo.

A las 23:00 hora local, los organizadores detuvieron la celebración para guardar un minuto de silencio en memoria de las víctimas. El Puente de la Bahía de Sídney se iluminó de blanco y se proyectó una menorá sobre sus pilares como gesto de solidaridad con la comunidad judía. Miles de personas congregadas en la zona portuaria encendieron las linternas de sus teléfonos móviles y velas frente a la Ópera de Sídney en un acto colectivo de apoyo.

El ataque en Bondi Beach ocurrió el 15 de diciembre, durante la celebración judía de Janucá en el evento “Chanukah by the Sea”, en Archer Park junto a la playa. Dos hombres, Sajid Akram (50 años) y su hijo Naveed Akram (24 años), abrieron fuego contra cerca de mil asistentes, provocando la muerte de al menos 15 personas y dejando más de 40 heridos, entre ellos niños, personas mayores y dos policías, según datos del Departamento de Salud de Nueva Gales del Sur. Entre las víctimas figuraban el rabino Eli Schlanger, la activista judía Edith Brutman, una niña de 10 años y Alexander Kleytman, sobreviviente del Holocausto.

La Policía de Nueva Gales del Sur identificó a los atacantes y atribuyó su motivación a la ideología del Estado Islámico (EI). Las autoridades indicaron que ambos mantenían vínculos previos con círculos radicales y habrían realizado un viaje sospechoso a Filipinas semanas antes del ataque, lo que refuerza la hipótesis de un atentado planificado con tintes yihadistas. Durante el asalto emplearon rifles y lanzaron cuatro artefactos explosivos improvisados que no detonaron, aunque la policía los calificó de “viables”; un quinto explosivo fue encontrado en el vehículo de los agresores.

Según una declaración policial preliminar publicada tras levantarse una orden de secreto judicial, los atacantes estacionaron su vehículo en Campbell Parade alrededor de las 18:50, exhibieron banderas del Estado Islámico y, armados con rifles y explosivos caseros, se dirigieron a la multitud. La Policía también localizó videos en los que ambos justifican el ataque y aparecen practicando tiro en una zona rural, presuntamente en Nueva Gales del Sur.

El pánico se apoderó de la playa: testigos reportaron entre 40 y 100 disparos mientras familias y turistas buscaban refugio en comercios y supermercados. Un civil logró desarmar a uno de los agresores antes de la llegada policial, y el detective jefe César Barraza abatió a uno de los atacantes con un disparo. Las autoridades confirmaron el hecho como un acto de terrorismo y antisemitismo, y lo calificaron como el ataque más mortífero contra la comunidad judía en la historia de Australia.

En los días posteriores, Bondi se convirtió en un lugar de duelo con homenajes y ofrendas florales para las víctimas. El atentado abrió un debate nacional sobre seguridad, antisemitismo y la amenaza del extremismo islamista. El primer ministro Anthony Albanese vinculó el ataque a la ideología del Estado Islámico y anunció la posibilidad de endurecer las leyes sobre posesión de armas. La Policía presentó 59 cargos contra Naveed Akram, incluidos 15 por asesinato y uno por terrorismo.

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