15 de enero de 2026
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Hábitos y claves para gestionar nuestro dinero

En un país donde las reglas económicas cambian con frecuencia, la educación financiera deja de ser un tema secundario y se convierte en una necesidad diaria. Camila sostiene que gestionar el dinero es una habilidad básica aplicable a cualquier persona, sin importar su edad o profesión.

¿Por qué crees que la educación financiera es tan importante en Argentina?

Es importante en todo el mundo, pero en Argentina toma mayor relevancia porque existe una carencia general de formación financiera. Mucha gente supone que se aprende en la juventud, cuando en realidad la comprensión del valor del dinero comienza desde la infancia, con gestos tan simples como desear un caramelo.

Si se incorpora desde temprano, la relación con el dinero resulta más natural. El problema es que la educación financiera no se enseña sistemáticamente en colegios, universidades ni en muchos entornos laborales. Incluso en carreras económicas se suelen impartir materias técnicas sin abordar cómo ahorrar o planificar las finanzas personales, por lo que profesionales de otras disciplinas quedan aún más desprotegidos.

¿Cómo se puede mejorar esa situación?

La solución pasa por partir desde lo básico: integrar la educación financiera en la enseñanza obligatoria y formar a los docentes para que la impartan. No tiene sentido esperar que los padres transmitan conceptos que ellos mismos no conocen.

También es importante crear conciencia a cualquier edad. Nunca es tarde para aprender; quienes tienen hijos, sobrinos o nietos deberían hablarles de inflación, ahorro e inversión. Hoy existen oportunidades para empezar incluso desde la adolescencia, y cuanto antes se acostumbre alguien, más sencillo resulta.

Trabajas con capacitaciones de finanzas personales dentro de empresas. ¿Qué impacto ves ahí?

En el ámbito empresarial este tipo de formación es muy relevante. Si un empleado recibe un sueldo pero no sabe administrarlo, el estrés financiero afecta su desempeño. Enseñar a manejar, ahorrar e invertir reduce esa presión y mejora la productividad.

Ofrecer capacitaciones en finanzas personales también es un diferencial para las empresas, dado que muchos empleados no recibieron esa formación en casa o en la escuela. Los cursos suelen ser bien valorados tanto por los participantes como por los equipos de recursos humanos, porque aportan herramientas prácticas y aplicables.

En sectores como la logística o los emprendimientos, ¿cómo se puede aplicar este aprendizaje?

Sea cual sea el sector, lo laboral y lo personal están conectados. Quien no administra bien sus finanzas personales tendrá dificultades para gestionar las del negocio. Mantener dinero inmóvil no suele ser lo más eficiente; incluso al disponer de fondos para pagos a corto plazo, existen alternativas de bajo riesgo que permiten optimizar recursos.

Lo recomendable es comenzar con montos pequeños para perder el temor. No se necesita un gran capital ni ser experto en números: empezar con poco ayuda a incorporar hábitos y ganar confianza.

También es fundamental planificar imprevistos creando fondos de emergencia personales y empresariales que cubran entre tres y seis meses de gastos. Eso evita decisiones apresuradas y puede ser determinante para mantener un negocio en tiempos difíciles.

¿Qué herramientas existen hoy para aprender y organizarse mejor?

Hay mucha información disponible, por lo que es clave saber filtrar. Al recibir asesoramiento sobre inversiones o seguros conviene verificar la regulación y la formación del asesor. Buscar respaldo y homologación es una buena práctica.

Además, hay abundante material educativo gratuito: muchos brokers y plataformas ofrecen cursos o guías sin exigir la apertura de una cuenta. No hace falta estudiar una carrera para adquirir habilidades básicas de manejo del dinero.

Lo esencial suele ser sencillo: anotar gastos, ahorrar a principios de mes, no gastar más de lo que se ingresa y revisar los resúmenes de tarjeta para que no haya sorpresas. Estos hábitos básicos facilitan posteriormente el ahorro y la inversión.

¿Es posible invertir tanto a nivel local como internacional desde Argentina?

Sí. Al elegir plataformas o instrumentos conviene evaluar tres factores: seguridad, rentabilidad y liquidez. Verificar si están regulados, qué rendimiento ofrecen y qué facilidad hay para disponer de los fondos.

Para objetivos de corto plazo puede ser conveniente priorizar opciones locales; para metas a largo plazo conviene diversificar también en el exterior. Combinar herramientas locales e internacionales suele aportar un equilibrio saludable.

¿Recibís consultas de personas que viven fuera de Argentina?

Sí, muchas. Principalmente de argentinos residentes en el exterior, pero también de personas de otros países hispanohablantes. Al estar el contenido en español y tratar conceptos universales —acciones, bonos, renta fija y variable— los principios resultan aplicables en diferentes contextos.

¿Qué es lo que más te apasiona de tu trabajo?

Lo más gratificante es ver cómo crece la confianza de las personas. Quienes empezaban con miedo o creían que no eran capaces, con constancia logran ahorrar, invertir y tomar decisiones más acertadas. No se trata de enriquecerse rápidamente, sino de mantener hábitos sostenidos en el tiempo.

Muchas personas, tras cambiar sus hábitos, pudieron comprar una casa, un auto o hacer un viaje cuando antes estaban endeudadas. Esto ocurre en distintos niveles socioeconómicos: aumentar los ingresos no basta si no existe una buena gestión del dinero.

No conviene postergar: revisar los gastos, ordenar las tarjetas, saldar deudas cuando sea posible y construir hábitos financieros saludables marcan una gran diferencia. La educación financiera transforma la situación a largo plazo y vale la pena comenzar cuanto antes.

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