El presidente de Bulgaria, Rumen Radev, anunció que presentará su renuncia, un hecho sin precedentes en la Bulgaria poscomunista. En un discurso televisado dijo que formalizará su dimisión ante el Tribunal Constitucional el martes. La decisión se produce en medio de una profunda crisis política que deja al país, miembro de la Unión Europea y la OTAN, abocado a su octava elección parlamentaria desde 2021 tras la caída del Ejecutivo del partido de centroderecha GERB.
En su intervención, Radev afirmó que la lucha por el futuro del país continúa y expresó confianza en que se afrontará conjuntamente con la ciudadanía. También pidió disculpas por lo que no pudo lograr durante su mandato, aunque mantuvo su convicción de que Bulgaria alcanzará sus objetivos.
La renuncia coincide con la expectativa pública de que Radev podría crear una nueva formación política. Según el instituto Alpha Research, cerca del 40% de los búlgaros preferiría un gobierno liderado por un partido nuevo, y una agrupación encabezada por Radev podría atraer hasta la mitad de ese electorado, mientras el resto se repartiría entre fuerzas nacionalistas y antiintegración europea.
Radev ha sido crítico con el líder de GERB, Boyko Borissov, y con el político y empresario Delyan Peevski, sancionado por Estados Unidos y Reino Unido y visto por muchos como un símbolo de la captura del Estado. El apoyo a Borissov y a su partido ha venido cayendo en sucesivas votaciones, en un contexto marcado por escándalos de corrupción y gobiernos de coalición inestables.
La crisis se agudizó tras masivas protestas anticorrupción el mes pasado que provocaron la dimisión del gobierno de Rosen Zhelyazkov. El detonante fue un polémico proyecto de presupuesto para el próximo año, acusado de beneficiar a las élites corruptas, según informó Bloomberg. Los intentos por formar un nuevo gabinete han fracasado, por lo que el país debe volver a las urnas.
De acuerdo con la Constitución búlgara, la vicepresidenta Iliana Yotova, ex eurodiputada socialista, asumirá de forma interina la presidencia una vez que el parlamento la juramente. Yotova tendrá la obligación de convocar elecciones anticipadas y designar a un primer ministro provisional. La dimisión de Radev debe ser ratificada por el Tribunal Constitucional, que no cuenta con un plazo establecido para resolverla.
La política búlgara está muy polarizada, en parte por la guerra en Ucrania y por el debate sobre la adopción del euro, que entró en vigor el 1 de enero. Radev ha sido criticado en Bruselas por adoptar posturas consideradas próximas al Kremlin: se ha opuesto a sanciones de la UE contra Rusia y al envío de ayuda militar a Ucrania, argumentando que solo favorecería a los belicistas. También ha defendido la celebración de un referendo sobre la integración a la moneda única.
El futuro político de Radev es incierto; no ha confirmado la creación de un nuevo partido, aunque recientemente sostuvo que Bulgaria necesita una fuerza capaz de unir a demócratas de izquierda y derecha para garantizar elecciones justas y un desarrollo democrático y libre.
(Con información de Bloomberg, EFE y AP)


