La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, visitó el miércoles una localidad del sur de Sicilia donde días de intensas lluvias causadas por un ciclón provocaron un deslizamiento de tierra de gran magnitud, que derrumbó viviendas y obligó a evacuar a más de 1.500 personas.
El frente del deslizamiento se extendió unos 4 kilómetros y los equipos de protección civil establecieron una zona de exclusión de 150 metros de ancho. En el límite de Niscemi, vehículos y construcciones habían caído unos 20 metros por el acantilado, mientras que otras viviendas quedaban peligrosamente al borde de un terreno en movimiento.
Las autoridades advirtieron que los residentes cuyas casas están en la zona, frente a la ciudad costera de Gela, necesitarán soluciones a largo plazo para poder volver, ya que el terreno empapado es demasiado inestable.
“Toda la colina se está derrumbando sobre la llanura de Gela”, dijo el jefe de protección civil, Fabio Ciciliano, y añadió que hay viviendas en el borde del deslizamiento que ya no pueden ser habitadas, por lo que se debe trabajar con el alcalde para garantizar una reubicación permanente de esas familias.
El gobierno nacional declaró el lunes el estado de emergencia para Niscemi y otras regiones del sur, y asignó inicialmente 100 millones de euros (120 millones de dólares), aunque las autoridades regionales de Sicilia calcularon el miércoles que los daños podrían ascender a 2.000 millones de euros (2.400 millones de dólares).
Meloni sobrevoló la zona afectada en helicóptero y se reunió en el ayuntamiento con funcionarios locales y regionales, sin hacer declaraciones inmediatas.
Situada tierra adentro respecto a Gela, Niscemi fue edificada sobre capas de arena y arcilla que se vuelven especialmente permeables con fuertes lluvias y que ya se han desplazado anteriormente; el antecedente más reciente fue un gran deslizamiento en 1997 que obligó a evacuar a 400 personas, según geólogos.
“Hoy la situación se repite con características aún más significativas: el frente del deslizamiento se extiende por unos 4 kilómetros y afecta directamente a las casas que dan a la ladera”, advirtió Giovanna Pappalardo, profesora de geología aplicada en la Universidad de Catania.
El deslizamiento más reciente, que comenzó el domingo con el paso del ciclón Harry por el sur de Italia, reavivó el debate político sobre por qué se permitió la construcción en un terreno con alta susceptibilidad a deslizamientos.
El presidente regional de Sicilia, de centroderecha, Renato Schifani, consideró legítimas esas preguntas, pero señaló que lleva pocos años en el cargo y afirmó que la prioridad es articular una respuesta institucional para ayudar directamente a los residentes afectados.
Por su parte, la líder del Partido Democrático, Elly Schlein, propuso que el gobierno de Meloni reasigne 1.000 millones de euros (1.196 millones de dólares) aprobados para el controvertido puente entre Sicilia y el continente hacia las regiones dañadas por la tormenta, dado que el proyecto del puente está actualmente paralizado por recursos judiciales.
(con información de AP)


