El Gobierno de Rusia advirtió el lunes que considerará como una intervención extranjera el despliegue de cualquier fuerza militar o infraestructura de otros países en Ucrania y que tratará a esos efectivos como objetivos legítimos, según informó el Ministerio de Relaciones Exteriores citando al canciller Serguei Lavrov.
El ministerio señaló que esta declaración formó parte de una serie de respuestas a preguntas dirigidas a Lavrov y, en un comunicado en su sitio web, afirmó: “El despliegue de unidades militares, instalaciones, depósitos y otra infraestructura de países occidentales en Ucrania es inaceptable para nosotros y será considerado una intervención extranjera que plantea una amenaza directa a la seguridad de Rusia”.
Según la cartera diplomática, países occidentales han debatido la posible presencia militar en Ucrania con el fin de respaldar cualquier acuerdo de paz. Ante esa posibilidad, el ministerio advirtió que esas naciones deben entender “que todos los contingentes militares extranjeros, incluidos los alemanes, si se despliegan en Ucrania, se convertirán en objetivos legítimos para las Fuerzas Armadas rusas”.
El comunicado reiteró que Moscú no tolerará la presencia de tropas de países occidentales en territorio ucraniano, una postura que las autoridades rusas han expresado en varias ocasiones.
Al mismo tiempo, el Ministerio de Relaciones Exteriores destacó los esfuerzos diplomáticos impulsados por Estados Unidos para avanzar hacia una resolución del conflicto, señalando que Washington ha encabezado iniciativas para mantener conversaciones destinadas a poner fin a la guerra y que esta semana está prevista una segunda reunión tripartita con representantes de Rusia y Ucrania en los Emiratos Árabes Unidos.
El comunicado precisó que uno de los principales puntos de fricción en las negociaciones sigue siendo la cuestión territorial. Según el texto, la cesión de territorio ucraniano reconocido internacionalmente a Rusia constituye un obstáculo central, y Kiev rechaza los llamados de Moscú para entregar toda la región del Donbás, incluidas áreas que actualmente no están bajo control de las fuerzas rusas.
La cartera diplomática rusa también valoró positivamente el papel del presidente estadounidense Donald Trump, afirmando que Moscú aprecia los “esfuerzos deliberados” de su administración para trabajar en una resolución del conflicto y para tener en cuenta las preocupaciones de larga data de Rusia sobre la expansión de la OTAN hacia el este y su aproximación a Ucrania.
En ese marco, el texto describió al mandatario estadounidense como “uno de los pocos políticos occidentales que no solo se negó de inmediato a promover condiciones previas sin sentido y destructivas para iniciar un diálogo sustantivo con Moscú sobre la crisis ucraniana, sino que también habló públicamente sobre sus causas profundas”.
El ministerio subrayó que la postura rusa permanece sin cambios respecto a la presencia militar extranjera en Ucrania.
Las declaraciones se difundieron en el contexto de los contactos diplomáticos impulsados por Estados Unidos y de los debates entre países occidentales sobre posibles mecanismos para respaldar un eventual acuerdo de paz en Ucrania.
(Con información de REUTERS)


