Eugenia “La China” Suárez contó que ha hablado con Mauro Icardi sobre la posibilidad de tener un hijo en el futuro, aunque aclaró que no es un plan inmediato. Tras más de un año de relación, ambos consideran ampliar la familia sin apurarse.
Desde Estambul, donde vive con Icardi, destacó que uno de los pilares de su vínculo es la relación del futbolista con sus hijos. “Si no quisiera a mis hijos, si no fuera bueno con mis hijos, no hubiese ni llegado a enamorarme”, dijo a Moria Casán.
Describió además una convivencia armoniosa: los chicos lo quieren mucho y forman “un bloque”, lo que demuestra la solidez de su dinámica familiar en Turquía.
Consultada sobre la posibilidad de tener un hijo con Icardi, se mostró prudente: es un tema que conversan como algo posible en el futuro, pero no para ahora, explicó en Puro Show. Mantienen el diálogo abierto sin ceder a presiones externas.
También habló del conflicto judicial con Wanda Nara, expareja de Icardi, y explicó que la disputa implicó acciones legales que aún continúan. Según dijo, este conflicto tuvo consecuencias laborales, incluyendo la pérdida de contratos con marcas.
Sobre su relación con Rocío Pardo, actual pareja de Nicolás Cabré, padre de su hija mayor, expresó una opinión positiva: la definió como “divina y luminosa” y dijo estar contenta de que forme parte de la vida de Rufina, mostrando respeto y cordialidad.
Destino Turquía
La decisión de mudarse a Turquía con Mauro Icardi representó un cambio en la rutina familiar, la exposición pública y su actividad profesional, reconoció en diálogo con La Mañana con Moria.
Pese a extrañar Argentina por su cultura y su gente, afirmó estar bien en Estambul y muy feliz de compartir gran parte del día con Icardi, lo que valora en su vida personal.
Comentó que sigue viajando a la Argentina por compromisos laborales: en los últimos meses volvió para presentar La hija del fuego y tiene previsto presentar En el barro. Siempre aprovecha esos regresos para ver a amigos y familiares.
Sobre la exposición mediática, señaló que la distancia les permitió convertirse en un bloque y que en Estambul disfruta de mayor anonimato; salir sin ser reconocida le dio una forma inédita de privacidad.
En cuanto a su presente sentimental, dijo estar muy feliz y destacó el valor de la tranquilidad que encontró: por primera vez se tomó un año sabático, lo que le permitió estar más con sus hijos y participar en actividades y reuniones que antes había perdido por la exposición profesional desde joven.


