El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, llegó este martes a Kiev para reunirse con el presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, en una jornada marcada por un amplio ataque ruso contra la infraestructura energética de la capital y varias regiones, que dejó a miles de personas sin calefacción ni electricidad en medio de temperaturas invernales extremas, de hasta 20 grados bajo cero.
La visita de Rutte fue secreta por razones de seguridad, como es habitual para altos funcionarios que viajan a Ucrania desde el inicio de la invasión rusa. Zelensky publicó un vídeo en el que ambos colocan velas y rinden homenaje a los defensores caídos en el memorial de la Plaza de la Independencia. Según Oleksandr Kornienko, primer vicepresidente del Parlamento ucraniano, Rutte tiene previsto dirigirse a los diputados durante la decimoquinta sesión de la Rada Suprema programada para hoy.
La anterior visita de Rutte a Ucrania fue en abril de 2025, cuando acompañó a Zelensky a un hospital militar y a la catedral de Odesa, dañada por bombardeos rusos. Esa visita se produjo en un contexto de escalada de ataques y precede a una nueva ronda de negociaciones prevista para el miércoles en Abu Dabi.
El Ejército ruso intensificó este martes los ataques contra instalaciones energéticas ucranianas, rompiendo la tregua que, según Moscú, había sido solicitada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Kiev informó que Rusia reanudó los bombardeos usando más de 70 misiles y cerca de 470 drones. El comunicado militar ruso publicado en Telegram justificó el bombardeo como respuesta a supuestos ataques ucranianos contra objetivos civiles en territorio ruso y dijo que atacó instalaciones del complejo militar-industrial y objetivos energéticos en Ucrania.
El Kremlin había advertido el lunes que su compromiso de suspender los ataques a infraestructuras energéticas solo se mantenía hasta el domingo. Horas antes del nuevo bombardeo, Zelensky criticó la reanudación de los ataques en el periodo más frío de las últimas décadas y pidió mantener la presión sobre Rusia, insistiendo en la necesidad de más sistemas de defensa aérea para proteger a la población.
El ataque se produjo con temperaturas extremas, inferiores a 20 °C bajo cero, y en la antesala de la reanudación de las reuniones trilaterales de paz entre Ucrania, Rusia y Estados Unidos en Abu Dabi. El ministro de Energía ucraniano, Denís Shmigal, informó que las explosiones afectaron centrales termoeléctricas que abastecen a Kiev, Kharkiv y Dnipró, entre las principales ciudades del país.
El alcalde de Kiev, Vitali Klichkó, señaló que 1.170 edificios de varias plantas en los distritos de Dárnitsia y Dniprovski siguen sin calefacción tras el ataque. El Servicio Estatal de Emergencias (DSNS) reportó al menos cinco personas heridas y daños en varios edificios residenciales de gran altura.
Está prevista la segunda ronda trilateral sobre un acuerdo de paz en Ucrania, mediada por Estados Unidos, que debe celebrarse desde este miércoles en Abu Dabi. El portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov, confirmó que la reunión inicialmente prevista para el domingo se aplazó para coordinar agendas, después de que se supiera que el negociador jefe estadounidense, Steve Witkoff, no viajaría entonces. Peskov añadió que el emisario del Kremlin, Kiril Dmítriev, mantuvo recientemente encuentros con representantes estadounidenses en Florida centrados en cuestiones económicas.


