La fiscalía informó el martes que el año pasado fueron arrestados dos sospechosos por un intento de sabotaje contra buques de la Marina alemana en un muelle del puerto de Hamburgo.
Se trata de un ciudadano rumano de 37 años y de un ciudadano griego de 54 años, detenidos en Hamburgo y en una localidad de Grecia “bajo sospecha de intento de sabotaje a un buque de defensa”, según el comunicado oficial.
Los acusados habrían introducido más de 20 kilogramos de gravilla abrasiva en el bloque del motor de una embarcación, perforado conductos de suministro de agua, retirado las tapas de los depósitos de combustible y desactivado interruptores de seguridad electrónicos.
La fiscalía advirtió que, de no haberse detectado estas acciones, habrían provocado daños importantes a las naves o, como mínimo, retrasos en su salida, lo que podría haber puesto en riesgo la seguridad de la República Federal de Alemania y la capacidad operativa de las fuerzas.
Las autoridades señalaron que las pesquisas sobre los antecedentes y la motivación de los presuntos saboteadores continúan en curso.
Alemania y otros países de la OTAN en Europa mantienen un alto nivel de vigilancia ante sospechas de espionaje, uso de drones y actos de sabotaje, en un contexto de preocupación por amenazas externas.
Según Eurojust, la coordinación entre las autoridades policiales y judiciales de Alemania, Grecia y Rumanía, dirigida por esa agencia de la UE, permitió llevar a cabo las detenciones de los dos sospechosos implicados en el intento de sabotaje contra equipos de defensa alemanes.
Eurojust añadió que los dos detenidos, que trabajaban en el puerto de Hamburgo, presuntamente cometieron los intentos de sabotaje en 2025.
De no haberse descubierto las maniobras, los actos habrían causado daños significativos a los buques y habrían retrasado sus salidas, con consecuencias para las operaciones de la Marina alemana, indicó la agencia.
Gracias a la acción coordinada por Eurojust, las autoridades de Alemania, Grecia y Rumanía actuaron conjuntamente en una jornada operativa que concluyó con un arresto en Grecia y otro en Alemania; asimismo se registraron las viviendas de los sospechosos en los tres países y se incautaron pruebas.
Las investigaciones sobre el intento de sabotaje siguen abiertas.
La investigación fue llevada a cabo por la Oficina del Fiscal General de Hamburgo y la Agencia Estatal de Policía de Hamburgo en Alemania; la Oficina del Fiscal Público de Apelaciones de Tracia, el Juez de Instrucción de Komotini y el Departamento de Policía de Investigación Criminal y Persecución de Komotini en Grecia; y la Oficina de la Fiscalía del Tribunal Superior de Casación y Justicia, la Dirección para la Investigación del Crimen Organizado y el Terrorismo y el Departamento contra el Financiamiento del Terrorismo y el Lavado de Dinero en Rumanía.
Estos arrestos se produjeron un día después de que la fiscalía federal alemana anunciara la detención de cinco personas sospechosas de exportar de forma clandestina bienes a Rusia, especialmente material para empresas de armamento, por un valor aproximado de 30 millones de euros (35 millones de dólares).
Los cinco detenidos son ciudadanos alemanes —dos de ellos con doble nacionalidad rusa— y, según la fiscalía, habrían utilizado una empresa con sede en la ciudad portuaria de Lübeck para organizar en los últimos años alrededor de 16.000 envíos hacia Rusia, país sancionado desde la invasión de Ucrania en 2022.
Entre los arrestados figura el director general de la empresa, parcialmente identificado como el ruso-alemán Nikita S.
Los fiscales sostienen que la red de suministros operaba presuntamente para agencias estatales rusas y que entre los destinatarios figuraban al menos 24 compañías rusas de armamento.
(Con información de AFP)


