La cita será en Mar del Plata y allí El Ceibo espera pelear por la gloria tras un par de campeonatos nacionales en los que su plantilla principal masculina se mostró como protagonista. En las últimas participaciones la institución llegó hasta la final en dos certámenes —uno en Mar del Plata y otro en La Pedrara, San Luis— y en ambas ocasiones perdió en la definición. Esa experiencia precedente alimenta ahora la expectativa de revancha y la intención de conquistar el título.
Desde la conducción del equipo subrayan la importancia de asumir las responsabilidades que conlleva disputar torneos de este nivel. El entrenador, que ejerce como eje del proyecto, puso énfasis en la preparación integral de los jugadores: no solo en lo físico y lo táctico, sino también en el aspecto mental. Mentalizar al plantel, trabajar la cabeza de los deportistas y consolidar hábitos de competencia son acciones que, según su análisis, resultan determinantes para afrontar encuentros decisivos y sostener el rendimiento a lo largo de un certamen exigente.
El trabajo en conjunto entre cuerpo técnico, jugadores y dirigentes aparece como un pilar en la planificación. La continuidad del grupo y la experiencia acumulada en finales previas ofrecen una base sobre la cual intentar corregir errores pasados y aprovechar las virtudes que los llevaron a esas instancias. La búsqueda del equipo no se limita a repetir buenas actuaciones: apunta a perfeccionar procesos, solucionar flaquezas en momentos clave y potenciar las fortalezas que permiten competir al más alto nivel.
Para los hinchas y la comunidad que rodea al club, la ilusión se mantiene viva. La posibilidad de subir al podio y celebrar el título en una ciudad como Mar del Plata, distante de la zona sur del conurbano bonaerense donde se asienta el club, añade un plus emocional: sería una consagración que trascendería el ámbito local. Esa expectativa colectiva impulsa a la institución a cuidar los detalles y a gestionar la logística y preparación con cuidado.
En resumen, El Ceibo llega a la próxima convocatoria con el objetivo definido: dar la vuelta olímpica. La experiencia de haber perdido dos finales consecutivas motiva una búsqueda de revancha, pero también obliga a un enfoque profesional y equilibrado. El trabajo coordinado entre cuerpo técnico y jugadores, el énfasis en la preparación mental y la ambición de la afición constituyen los elementos centrales de la estrategia del club de cara al torneo en Mar del Plata. Ahora resta traducir esas intenciones en resultados dentro de la cancha.

