4 de febrero de 2026
Buenos Aires, 24 C

Nuevo modelo del MIT para investigar enfermedades hepáticas

Investigar el hígado humano plantea un gran reto: aunque realiza funciones esenciales —procesar nutrientes y eliminar toxinas, entre otras— su estructura y dinámica internas son complejas y difíciles de reproducir en el laboratorio.

Un equipo del Massachusetts Institute of Technology (MIT) avanzó en esa dirección al crear modelos de tejido hepático que imitan de forma muy cercana el funcionamiento del órgano humano. Los resultados aparecen publicados en la revista Nature Communications.

Estos modelos permiten estudiar cómo responde el hígado ante enfermedades complejas y frente a distintos medicamentos antes de probarlos en personas, lo que puede acelerar el desarrollo de tratamientos y reducir la incertidumbre en etapas críticas de la investigación.

Por qué el hígado es tan difícil de reproducir

El hígado no es un tejido uniforme: está formado por varios tipos de células que interactúan entre sí, con vasos sanguíneos y con componentes del sistema inmune. Los modelos animales, usados tradicionalmente, no reproducen con precisión esa organización y por eso muchos fármacos prometedores en animales fracasan en ensayos clínicos humanos.

Para acortar esta brecha, el equipo del MIT diseñó sistemas microfisiológicos, equivalentes a “mini hígados” cultivados en laboratorio. A diferencia de modelos previos, estos incluyen células hepáticas humanas, vasos funcionales y elementos inmunitarios, lo que permite recrear con mayor realismo lo que ocurre en un hígado enfermo.

La profesora Linda Griffith, investigadora principal, describe estos modelos como un “campo de pruebas” más representativo de la biología humana, donde es posible observar procesos que antes quedaban ocultos.

Qué revelan estos “mini hígados”

Al exponer el tejido a condiciones similares a las presentes en la obesidad o la diabetes tipo 2 —altos niveles de glucosa, insulina y ácidos grasos—, el modelo mostró respuestas acordes con un hígado humano: acumulación de grasa, cambios en los vasos sanguíneos y señales tempranas de inflamación.

Se observó además la llegada de monocitos, células inmunitarias que suelen indicar daño hepático temprano. Con ello fue posible reproducir etapas iniciales de la enfermedad hepática asociada a disfunción metabólica (MASLD) y su progresión hacia formas más graves, como la MASH, que pueden derivar en fibrosis o cirrosis.

En términos prácticos, el modelo llegó a “enfermar” de forma semejante a un hígado humano real.

Un hallazgo relevante surgió al probar resmetirom, un fármaco aprobado para tratar la MASH: en la práctica clínica solo una minoría de pacientes responde favorablemente, y en el modelo se observó que, en algunos casos, el medicamento no reducía la inflamación sino que activaba señales inmunitarias vinculadas al daño. Según Dominick Hellen, autor principal, esto podría explicar la variabilidad en la respuesta clínica.

Respuestas contradictorias como esa son difíciles de detectar en modelos animales, pero resultan visibles en sistemas que reproducen mejor la biología humana.

Qué implica este avance para la medicina

La capacidad de observar cómo responde un “hígado humano” en laboratorio permite anticipar efectos beneficiosos y riesgos de un tratamiento antes de los ensayos clínicos. Con esta información, los investigadores pueden ajustar estrategias, identificar perfiles de riesgo y diseñar terapias más específicas.

Estos modelos no suplen los estudios en personas, pero mejoran sustancialmente la etapa previa, reduciendo costos, riesgos y fracasos. En enfermedades frecuentes y con pocas opciones terapéuticas, como las hepáticas metabólicas, ese avance puede ser determinante.

Para el equipo del MIT, el enfoque no solo supone una transformación en la investigación del hígado, sino que también abre la puerta a aplicar métodos similares a otros órganos complejos. Comprender una enfermedad desde sus primeras etapas con herramientas que imitan fielmente al cuerpo humano podría cambiar la manera en que se desarrollan los tratamientos en el futuro.

Artículo anterior

EE. UU. atacó posiciones del Estado Islámico en Siria

Artículo siguiente

Clausura de la colonia de verano en El Jagüel

Continuar leyendo

Últimas noticias