6 de febrero de 2026
Buenos Aires, 20 C

Shoey: ritual que conquistó celebraciones globales

Beber de un zapato, conocido como shoey, puede parecer extraño, pero se ha convertido en un gesto festivo e irreverente asociado sobre todo a la cultura australiana.

La práctica ha trascendido ámbitos deportivos y musicales y ganó visibilidad internacional gracias a figuras como Daniel Ricciardo y Harry Styles, así como a otros deportistas. HowStuffWorks documenta su expansión hasta transformarla en un fenómeno cultural global.

Una tradición con raíces insospechadas

El shoey consiste en beber, habitualmente alcohol, directamente de un zapato tras una victoria o un logro destacado.

Suele realizarse en celebraciones públicas, especialmente en competiciones deportivas y conciertos, donde funciona como un acto compartido entre protagonistas y público.

Aunque hoy se identifica con Australia, la costumbre tiene antecedentes europeos: históricamente se bebía de botas o zapatos en rituales vinculados a la buena fortuna y a celebraciones personales.

Variantes de esta práctica aparecen en registros de distintos países, como Rusia y Estados Unidos, con particularidades locales, según HowStuffWorks. La adopción en Australia le dio un tono festivo y lo consolidó en el entorno deportivo contemporáneo.

Evolución y consolidación en Australia

Con el tiempo el shoey se adaptó a nuevos contextos y adquirió un significado de resistencia y superación: beber del propio zapato se interpreta como un gesto de triunfo inesperado.

El piloto de Fórmula 1 Daniel Ricciardo contribuyó decisivamente a su difusión global al realizar el ritual en el podio e invitar a otros a participar. Su ejemplo motivó a deportistas como Des Lindon y Hannah Green a practicarlo tras sus victorias, y acercó la costumbre a audiencias fuera del deporte.

Celebridades y expansión internacional

El shoey dejó de ser exclusivo del deporte y se incorporó a festivales y actos públicos masivos.

Artistas internacionales, entre ellos el británico Harry Styles, realizaron un shoey durante un concierto en Perth en 2023, lo que evidenció la adopción de la costumbre fuera de Australia y su uso como muestra de respeto o complicidad con el público local.

La participación de personajes famosos refuerza la conexión entre artista y audiencia y ayuda a difundir la práctica entre nuevos públicos.

Humor, pertenencia y críticas

Aunque puede parecer absurdo, el shoey está cargado de humor y sensación de comunidad: reduce distancias entre triunfadores y espectadores y ofrece una pertenencia inmediata a quienes participan.

No obstante, también recibe críticas por motivos de higiene y estética; muchas personas lo consideran desagradable. Incluso quienes lo realizan a modo de broma, como Harry Styles, han comentado la incomodidad y el mal sabor que puede ocasionar.

Un gesto auténtico en celebraciones globales

A pesar de las controversias, el shoey destaca en grandes eventos por romper la uniformidad y aportar espontaneidad. Su raíz local y su capacidad para sorprender lo hacen memorable y le otorgan un papel como símbolo de autenticidad en celebraciones masivas.

Para quienes presencian un shoey, el momento suele quedar registrado como una experiencia singular que transforma la celebración en algo más memorable.

Artículo anterior

Massismo apoyará bajar la edad de imputabilidad y el peronismo quedará dividido en Diputados

Artículo siguiente

Miniserie de 3 episodios en Netflix que llegó al top 5

Continuar leyendo

Últimas noticias