Un intercambio de prisioneros entre Ucrania y Rusia —el primero en cinco meses— permitió el regreso de 150 militares y siete civiles ucranianos, algunos de ellos tras haber permanecido hasta cuatro años en cautiverio. La liberación se logró tras negociaciones cerradas en Abu Dabi.
El acuerdo provocó un alivio inmediato entre familiares que durante años vivieron en la incertidumbre y el aislamiento.
Los reencuentros se dieron en ciudades como Leópolis, donde algunas personas recibieron a seres queridos que previamente habían sido dados por muertos, lo que intensificó el impacto emocional.
El Defensor del Pueblo ucraniano, Dmitró Lubinets, indicó que varios de los repatriados llegaron con el estado físico muy deteriorado y con problemas psicológicos complejos.
Aun así, la emoción por las reunificaciones predominó, demostrando la fortaleza de los lazos familiares frente a la adversidad.
En Leópolis, la familia de Nazar Daletskí, integrante de la 24.a Brigada, fue informada por otros excautivos de que su pariente estaba vivo.
El canje es el número 71 desde el inicio de la invasión rusa a gran escala y se produjo en medio de reiteradas acusaciones de tortura y malos tratos a prisioneros.
Organismos como la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y Human Rights Watch han respaldado estas denuncias, aumentando la presión internacional sobre el tratamiento de los detenidos.
Las autoridades ucranianas sostienen que las fuerzas rusas restringen la identificación y el contacto con los detenidos, y señalan que los testimonios de los liberados se han convertido en la principal fuente de información para muchas familias.
La jornada del intercambio también estuvo marcada por nuevos ataques rusos: una pareja murió en un bombardeo nocturno con drones en la región de Zaporizhzhia y un adolescente resultó herido en la capital regional.
En Kharkiv, el jefe militar regional, Oleg Synegubov, reportó que los bombardeos dañaron viviendas y dejaron sin electricidad a 12.000 usuarios.
Además, la Fuerza Aérea de Ucrania activó la alerta en Kiev ante la amenaza de drones tras la finalización de una tregua temporal, lo que aumentó la tensión entre la población civil.
Pese al alcance del intercambio y su impacto para cientos de familias, ni funcionarios ni representantes del gobierno ucraniano anunciaron avances concretos hacia la paz tras las conversaciones en Abu Dabi; el proceso diplomático continúa sin resultados tangibles que apunten a una solución próxima al conflicto.
En declaraciones oficiales y en los reportes del día, las partes no lograron resolver sus diferencias respecto a la región del Donbás.
Rusia exige el control total de la zona, mientras Ucrania se niega a ceder territorios, lo que mantiene el estancamiento en las negociaciones.
(Con información de EFE)

