El caso de Jeremías Monzón tuvo recientemente un avance relevante, aun en plena feria judicial: se acordó una medida para proteger a los dos menores de 14 años que participaron en el crimen y que, por su edad, son inimputables, pero podrían resultar clave en la investigación.
En una audiencia multipropósito en los tribunales de Santa Fe, la querella, la fiscalía, el Ministerio de Seguridad y la Secretaría de los Derechos de la Niñez, Adolescencia y Familia suscribieron un acuerdo con dos objetivos claros.
Primero, garantizar la protección y el cuidado de los adolescentes de 14 años; segundo, preservar la posibilidad de convocarlos en el futuro como testigos del asesinato que cometieron.
Los abogados Bruno Rugna y Diego Martini, representantes de la familia de Jeremías, solicitaron medidas cautelares para que los menores queden bajo supervisión, sean escolarizados en forma virtual y sean ubicados con sus familias en una localización confidencial.
Al igual que con testigos en riesgo en causas vinculadas al narcotráfico, la intención es reubicarlos en otra zona del país sin divulgar su paradero para protegerlos y permitir que, en su momento, puedan declarar ante Cámara Gesell.
En la causa continúa imputada M., una adolescente de 16 años, y continúa en prisión preventiva su madre, Nadia Ivón Juárez, de 41, aunque todavía hay aspectos sin esclarecer.
Las imágenes de cámaras de seguridad muestran a la mujer detrás de la cancha de Colón, junto a su hija y a los dos menores, después del crimen. En ese momento, los adolescentes le exhibieron un video de cuatro minutos que coincide con la grabación de las torturas y el homicidio, mientras M. imitaba golpes en un clima de efusividad.
Luego, los cuatro se dirigieron a Parque Sur, donde descartaron la ropa de Jeremías —a quien también habían desnudado— y convirtieron una baldosa en una suerte de lápida con la inscripción “Jere 18/12/2025”.
Para la querella y el fiscal Francisco Cecchini, esos hechos ponen en evidencia el conocimiento previo de Juárez sobre el plan contra el chico de 15 años. Ella está imputada por participación secundaria en el homicidio triplemente calificado por alevosía, ensañamiento y concurso premeditado de dos o más personas; los investigadores, sin embargo, evalúan si tuvo un rol de autoría intelectual, lo que agravaría la imputación y podría implicar prisión perpetua.
El móvil del crimen sigue sin quedar claro. Circularon distintas versiones, incluso aportadas por M. y su madre, y se mencionó la existencia de un video explícito viralizado que no se encontró en el teléfono de Jeremías. Una hipótesis es que los agresores lo atribuyeron erróneamente a la víctima. Los peritajes pendientes sobre los teléfonos secuestrados podrían aportar pruebas y esclarecer el motivo.
La emboscada y el camino de los asesinos
Jeremías Monzón, de 15 años, salió de su casa en Santo Tomé el 18 de diciembre de 2025 alrededor de las 14:30 en bicicleta y cruzó hacia Santa Fe. A las 14:50 llegó a la casa de la abuela de M., una adolescente de 16 años, y juntos se dirigieron a un galpón abandonado frente a la cancha de Colón. Cámaras de seguridad los registraron a las 15:06 caminando por la zona; minutos antes, dos menores de 14 años que participaron también habían sido captados en camino hacia el lugar. Los tres cruzaron un túnel entre barrio Chalet y el Fonavi, considerado peligroso. Más tarde, a las 15:53, las cámaras mostraron a los adolescentes regresando a la casa de la abuela, aunque Jeremías ya no estaba. Allí los implicados se higienizaron y descartaron la bicicleta de la víctima; luego volvieron a circular por la misma zona. Cerca de las 16:55 se reunieron con la madre de M., a quien le mostraron el contenido de una mochila y un video de cuatro minutos con la tortura y el asesinato de Jeremías; la mujer dio indicaciones al grupo y señaló una dirección. Posteriormente fueron a Parque Sur, donde se deshicieron de la ropa de Jeremías y escribieron en una baldosa “Jere 18/12/2025”. La familia buscó al joven durante cuatro días y el cuerpo fue encontrado el 22 de diciembre. M. fue detenida e imputada por homicidio triplemente agravado; los dos cómplices de 14 años, por ser inimputables, quedaron sujetos a medidas de seguridad. La madre de M. también fue detenida y está imputada por participación secundaria, mientras se investiga si fue la instigadora. Las imágenes de las cámaras del club Colón son una pieza clave para acreditar la premeditación y la secuencia de los hechos. El caso reavivó el debate público sobre la edad de imputabilidad en Argentina.

