8 de febrero de 2026
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Irán condena a la Premio Nobel de la Paz Narges Mohammadi a siete años y medio de prisión

El tribunal revolucionario de Mashad condenó este domingo a Narges Mohammadi, galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2023 y reconocida activista por los derechos humanos en Irán, a siete años y medio de prisión. La sentencia, confirmada en febrero de 2024, la acusa de conspiración y propaganda contra la República Islámica y constituye la décima condena contra Mohammadi desde 2021.

El abogado de Mohammadi, Mostafa Nili, informó en sus redes sociales que la condena se desglosa en seis años por conspiración y colusión, un año y medio por actividad propagandística y, además, una prohibición de dos años para salir del país. La resolución fue comunicada tras una audiencia en la sala primera del tribunal en Mashad, celebrada mientras la activista permanecía detenida y presentaba problemas de salud.

Nili relató que recibió una llamada telefónica de Mohammadi, la primera en casi dos meses, en la que ella explicó que había sido ingresada en un hospital por motivos de salud. La comunicación se interrumpió antes de que pudiera relatar detalles sobre su presunta detención violenta a mediados de diciembre de 2023. Según la legislación iraní citada por el abogado, la condenada debe ser enviada a prisión, aunque su estado físico justificaría la concesión de libertad temporal bajo fianza.

“Dadas sus enfermedades, se espera que se ordene su liberación temporal bajo fianza para que pueda recibir tratamiento médico”, declaró Nili.

El historial judicial de Mohammadi refleja persecución sostenida: fue puesta en libertad condicional por razones médicas a finales de 2023, pero en noviembre denunció la prohibición permanente de salir de Irán y la negativa a expedirle pasaporte, lo que le impide ver a sus hijos que viven en el extranjero desde hace once años. En total ha sido detenida trece veces y condenada en nueve ocasiones, acumulando procesos y penas a lo largo de más de una década.

A nivel internacional, Mohammadi es conocida por su defensa de los derechos de las mujeres y su resistencia frente a la represión estatal, labor que el Comité Nobel noruego reconoció en 2023 por su lucha “contra la opresión de las mujeres en Irán y para promover los derechos humanos y la libertad para todos”. Su caso ha aumentado la presión global sobre las autoridades iraníes y ha sido señalado repetidamente por organizaciones internacionales.

La represión en Irán se intensificó tras las protestas masivas iniciadas en diciembre por la crisis económica, que derivaron en demandas de cambio de régimen. Las cifras oficiales registran 3.117 muertos desde el inicio de las manifestaciones; la organización Human Rights Activists (HRA) documenta 6.941 fallecidos —6.495 manifestantes y 171 menores—, además de 50.921 arrestos y 11.021 heridos graves. HRANA, vinculada a HRA, considera esos datos como mínimos verificados y está revisando más de 11.600 posibles muertes adicionales.

Diversos organismos subrayan la dificultad de acceder a cifras independientes y sostienen que la magnitud real aún es incierta. Mahmood Amiry Moghaddam, director de Iran Human Rights (IHR), ha afirmado que un conocimiento completo de la tragedia requeriría una investigación internacional independiente y que quizá solo pueda realizarse si el régimen cambia.

El denominado “Comunicado de los 17”, firmado por Mohammadi y otras figuras públicas, reclamaba un referéndum libre, una asamblea constituyente y el fin de la República Islámica. Su publicación motivó nuevas detenciones, entre ellas la de Ghorban Behzadian-Nejad, además de arrestos de cineastas y defensores de derechos humanos. Las autoridades han atribuido los disturbios a instigaciones extranjeras —especialmente a Israel—, una narrativa que organizaciones consideran destinada a desviar la atención de la represión interna. La asesora legal de HRA, Jennifer Connet, señaló que ese discurso es habitual y se utiliza para presentar la disidencia local como injerencia extranjera.

Organizaciones internacionales han alertado sobre la respuesta del régimen, que incluye censura mediática, presión sobre familias de desaparecidos y el uso recurrente de armamento militar en protestas civiles. Connet enfatizó el carácter extremo del control y la militarización sobre la sociedad, mientras Moghaddam indicó que la represión sistemática dificulta obtener una visión completa de los hechos. A pesar de las condenas y el riesgo de prisión, Narges Mohammadi continúa su activismo y mantiene su voz en defensa de los derechos humanos y las libertades fundamentales en Irán.

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