9 de febrero de 2026
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Washington pide a buques evitar aguas iraníes en el estrecho de Ormuz

Estados Unidos emitió una nueva alerta de seguridad dirigida a los buques comerciales con bandera estadounidense que transitan el estrecho de Ormuz, uno de los pasajes marítimos más sensibles del mundo, debido a las tensiones con Irán por su programa nuclear y al riesgo de incidentes con fuerzas iraníes en la zona.

La advertencia fue difundida por la Administración Marítima del Departamento de Transporte, que recomendó a las embarcaciones extremar las precauciones al cruzar el tramo que une el golfo Pérsico con el mar de Arabia, por donde circula una parte significativa del suministro mundial de petróleo y gas.

En su guía, la autoridad aconseja que las naves estadounidenses se mantengan “lo más lejos posible del mar territorial de Irán, sin comprometer la seguridad de la navegación”. Además, establece que, ante una solicitud de inspección por parte de fuerzas iraníes, los capitanes deben rechazarla de forma verbal.

El aviso también fija un protocolo en caso de abordaje: si fuerzas iraníes abordaran un buque comercial con bandera estadounidense, la directiva indica que la tripulación no debe emplear la fuerza para resistir al grupo de abordaje.

El estrecho de Ormuz es un punto estratégico para el comercio internacional de energía. A diario transitan por allí buques que transportan millones de barriles de crudo y grandes volúmenes de gas natural desde los países del Golfo, y una porción del paso queda bajo jurisdicción iraní, lo que otorga a Teherán una influencia clave sobre una vía vital para los mercados globales.

Irán ha recurrido en el pasado a su control geográfico como herramienta de presión política y militar: en distintas ocasiones ha amenazado con cerrar el estrecho y ha retenido embarcaciones comerciales y petroleros, alegando contrabando o violaciones marítimas, lo que ha provocado preocupación entre navieras y gobiernos.

La nueva alerta de Washington se publica en un contexto de contactos diplomáticos indirectos entre Estados Unidos e Irán, con la mediación de Omán, destinados a intentar relanzar las negociaciones sobre el programa nuclear iraní.

Teherán, por su parte, reiteró que no está dispuesto a renunciar al enriquecimiento de uranio. El ministro de Relaciones Exteriores, Abás Araqhchi, afirmó que su país no aceptará esa exigencia “incluso si se nos impone una guerra”, y cuestionó la seriedad de Estados Unidos para sostener negociaciones reales.

Araqhchi añadió que Irán evaluará “el conjunto de señales” enviadas por Washington antes de decidir sobre la continuidad del diálogo, y confirmó que su Gobierno mantiene consultas con China y Rusia, a las que describió como socios estratégicos en este proceso.

Desde Washington, la postura oficial es que cualquier acuerdo debe abarcar más que el expediente nuclear. La Casa Blanca sostiene que las conversaciones deben incluir el programa de misiles balísticos iraní, su apoyo a grupos armados en la región y la situación de los derechos humanos.

Paralelamente a la vía diplomática, la Administración de Donald Trump intensificó la presión económica sobre Teherán. El viernes, el presidente firmó una orden ejecutiva que impone un arancel del 25% a las importaciones procedentes de cualquier país que, “directa o indirectamente”, adquiera bienes de origen iraní.

El ministro de Exteriores de Israel, Gideon Saar, denunció el domingo “el intento del régimen más extremo del mundo de obtener el arma más peligrosa del mundo”, en alusión al programa nuclear iraní, y lo calificó como un riesgo grave para la estabilidad internacional.

Desde Teherán, Araqhchi respondió que el despliegue militar estadounidense en la región “no nos asusta”, en referencia al grupo aeronaval encabezado por el portaaviones USS Abraham Lincoln, desplegado en el Golfo desde enero.

Tras la última ronda de contactos en Omán, el presidente Trump aseguró que las conversaciones habían sido “muy buenas” y que continuarían “a comienzos de la próxima semana”. La cancillería iraní, en cambio, advirtió que “todavía queda un largo camino por recorrer para establecer la confianza”.

(Con información de Reuters y AFP)

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