12 de febrero de 2026
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Irán exige lealtad pública a familias de manifestantes encarcelados para su liberación

Las autoridades iraníes ofrecieron a familiares de manifestantes presos una opción condicionada: mostrar lealtad pública al régimen o arriesgar la situación de sus seres queridos. Según Bazdasht Shodegan, integrada por exdetenidos iraníes, los contactos procedieron del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica y del Ministerio de Inteligencia, y exigieron asistir a las marchas por el 47.o aniversario de la Revolución Islámica, grabar la participación y remitir los vídeos a los servicios de seguridad. La organización calificó la medida como “un ciclo completo de tortura mental y física”.

Organizaciones de derechos humanos han documentado que más de 12.000 personas fueron detenidas durante las protestas antigubernamentales de enero. El uso de presiones contra familiares no es novedoso en el historial del régimen; prácticas similares se han aplicado anteriormente para desalentar la disidencia. Las comunicaciones recientes indican que la liberación o la reducción de penas —incluida la posibilidad de penas capitales— dependería de la participación visible y activa de los parientes en actos organizados por el Estado.

Además de la exigencia presencial, se indicó que los vídeos enviados debían evidenciar “lealtad” al régimen. Esos materiales, junto con retractaciones públicas de figuras conocidas, son exhibidos por el Gobierno como trofeos. Activistas interpretan esa práctica como una estrategia destinada a humillar e intimidar a la sociedad para desincentivar futuros movimientos opositores.

Un caso citado con frecuencia es el del empresario Mohamed Saedinia, propietario de una cadena de confiterías y cafés en Teherán, que apoyó las protestas cerrando sus locales y expresando su apoyo en redes sociales. Tras su detención y la de su hijo, las autoridades advirtieron con la posible confiscación de bienes si eran condenados por respaldar a los manifestantes. La agencia semioficial Fars difundió esta semana una declaración atribuida a Saedinia en la que se disculpaba públicamente y anunciaba que participaría en la marcha oficial, señalando: “Mostraremos nuestra obediencia a nuestro amado líder y nuestro rechazo a la criminal América”.

La presión sobre familiares y la difusión de retractaciones públicas refuerzan el mensaje del régimen iraní: cualquier desafío será respondido con medidas que trascienden lo judicial y afectan también la esfera personal y comunitaria.

EEUU activará una segunda fase “dura” para Irán si no hay acuerdo

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que si no se alcanza un acuerdo nuclear con Irán su administración pondrá en marcha una “segunda fase” que calificó de muy dura para Teherán. Tras reunirse en la Casa Blanca con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, Trump afirmó que no trató con él la posible suspensión del diálogo con Irán sobre su programa nuclear.

Trump dijo que mantiene abierta la opción de diálogo con las autoridades iraníes y afirmó: “Hablaré con ellos todo lo que quiera, y veremos si podemos llegar a un acuerdo. Y si no podemos, tendremos que pasar a la fase dos. La fase dos será muy dura para ellos”. Subrayó la importancia de lograr un pacto nuclear y advirtió que la alternativa sería “muy traumática” para Irán. Además, responsabilizó a Teherán por no haber aceptado antes un acuerdo y recordó la llamada “Operación Martillo de Medianoche”, que, según su relato, implicó bombardeos estadounidenses sobre tres instalaciones nucleares iraníes.

Durante la rueda de prensa, Trump enfatizó que la decisión final sobre el rumbo de las negociaciones depende de él y afirmó que, aunque Netanyahu comprende la posición estadounidense, “en última instancia, depende de mí si el acuerdo es justo”.

Las negociaciones para un nuevo acuerdo nuclear entre Estados Unidos e Irán se reanudaron la semana pasada, en el primer encuentro tras el enfrentamiento de doce días registrado en junio del año anterior entre Irán e Israel, un conflicto en el que Washington participó con bombardeos sobre instalaciones nucleares iraníes, según informes relacionados. Israel exige que Irán limite no solo el enriquecimiento de uranio, sino también su programa de misiles balísticos y su respaldo a milicias regionales. Teherán rechaza esas condiciones y afirma que solo aceptará ciertas restricciones a su programa nuclear a cambio de un alivio de las sanciones internacionales.

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