El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, dijo en la Conferencia de Seguridad de Múnich que no está claro si Rusia está realmente comprometida en poner fin a la guerra en Ucrania, mientras Washington continúa promoviendo negociaciones de paz.
Rubio señaló que, aunque se han reducido algunos de los obstáculos para alcanzar un acuerdo, permanecen las cuestiones más difíciles y no hay certeza sobre la voluntad rusa de terminar el conflicto, que está a punto de entrar en su quinto año.
Además, el funcionario explicó que Estados Unidos busca fortalecer la relación transatlántica para que una Europa robusta colabore con Washington en la renovación del orden internacional.
Al dirigirse a líderes europeos, Rubio empleó un tono conciliador y recordó tensiones recientes, como el interés del presidente Trump en Groenlandia, para subrayar la intención de reconstruir la confianza transatlántica.
Dijo que la meta no es la separación sino revitalizar una amistad histórica y una alianza que permita afrontar con coraje los retos del futuro.
Según Rubio, la alianza que se busca debe reconocer que muchos problemas actuales no provienen solo de malas políticas, sino de un sentimiento general de apatía y desesperanza, y debe evitar quedar paralizada por temores —al cambio climático, a la guerra o a la tecnología— para avanzar con valentía.
En su intervención, criticó la llamada “inmigración masiva”, algunas políticas climáticas que, en su opinión, perjudican a las poblaciones, y un modelo de libre comercio que, según él, contribuyó a la desindustrialización de Europa y Estados Unidos en beneficio de competidores.
Rubio también resaltó la conexión cultural y espiritual entre ambos lados del Atlántico, basada, a su juicio, en la lengua, el cristianismo y las raíces europeas de muchos estadounidenses.
Expresó que Estados Unidos se guía por la visión de un futuro orgulloso, soberano y vital, y que, aunque el país está dispuesto a actuar solo si fuera necesario, prefiere hacerlo junto a sus aliados europeos.
Insistió en que no desea aliados débiles porque la debilidad aliada afecta la seguridad estadounidense.
El secretario de Estado, de origen cubano, evocó además sus raíces familiares y vinculó su postura migratoria a la defensa de la soberanía nacional, reclamando control fronterizo y describiendo la migración masiva como un desafío que transforma sociedades occidentales.
Rubio sostuvo que recuperar control de las fronteras no constituye xenofobia, sino un ejercicio de soberanía.
Críticas a la ONU
En otro pasaje de su discurso, criticó el desempeño de la ONU y defendió la iniciativa estadounidense de crear una Junta de Paz, organismo promovido por la administración Trump con participación selectiva de países para abordar resolución de conflictos.
Rubio afirmó que, en muchos asuntos urgentes, la ONU no ha ofrecido respuestas ni desempeñado un papel relevante.
Como ejemplos mencionó la incapacidad, según su criterio, de la ONU para detener los conflictos en Gaza y Ucrania o para contener el programa nuclear iraní.
También afirmó que la organización no actuó frente a lo que describió como una amenaza procedente del Gobierno venezolano, y citó acciones y acusaciones promovidas por Washington contra el presidente Nicolás Maduro.
Rubio aseveró que, aunque las Naciones Unidas conservan un importante potencial para contribuir positivamente, en los casos recientes el liderazgo estadounidense fue el que, según él, permitió liberar a cautivos y negociar treguas o llevar a las partes a la mesa de diálogo en busca de una paz que sigue siendo difícil de alcanzar.
Su discurso contrastó con el del año anterior en el mismo foro, pronunciado por el entonces vicepresidente JD Vance, que criticó a dirigentes europeos por sus políticas migratorias y por regulaciones sobre contenidos en redes sociales.
En el contexto de la OTAN, los miembros europeos, salvo España, acordaron en la cumbre de junio aumentar su gasto en Defensa hasta un 5%, en línea con la demanda de Estados Unidos de que Europa asuma mayor responsabilidad por su propia seguridad.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, afirmó días antes que una Europa fuerte integrada en una OTAN fuerte reforzará el vínculo transatlántico.
Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, instó al bloque de los 27 a acelerar su avance en materia de Defensa y a asumir mayores responsabilidades.

