16 de febrero de 2026
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La Coqueta de Monte Grande celebró 15 años

Aunque ahora tiene 21 años, la cantante decidió hacer realidad un anhelo que había pospuesto durante la adolescencia y organizó una fiesta de corte tradicional, con todos los elementos característicos de este tipo de celebraciones. La velada conjugó formalidad y alegría: hubo un baile de vals clásico, que aportó un momento de elegancia y simbolizó el carácter ritual de la ocasión; más tarde, la pista se transformó con un carnaval carioca, lleno de colores, ritmo y energía que contagió a los asistentes y dio paso a una atmósfera festiva y despreocupada.

El espectáculo musical fue otro de los ejes de la noche. Bajo el apodo artístico de La Coqueta, la anfitriona interpretó varias canciones en vivo, mostrando una vez más su faceta artística y estableciendo una conexión directa con el público. Es habitual en estas celebraciones que la música se convierta en un puente entre lo íntimo y lo comunitario: momentos más solemnes, como el vals, alternan con instantes de mayor jolgorio y participación colectiva, como el desfile y las canciones en vivo. En su caso, la convivencia de esos elementos reflejó tanto la realización de un deseo personal como la voluntad de ofrecer a sus invitados una experiencia variada y cuidada.

La combinación de tradición y espectáculo tienen, además, una dimensión simbólica. El vals remite a la celebración de una etapa de paso y al aprecio por la puesta en escena; el carnaval carioca, por su parte, introduce la impronta del festejo popular, con bailes y colores que disuelven la solemnidad y fomentan la diversión colectiva. La intervención musical en vivo añadió un componente íntimo: cuando la anfitriona tomó el micrófono no solo actuó como artista, sino también como anfitriona que comparte su voz y su talento con quienes la acompañaron.

Aunque la celebración llegó años después del momento originalmente imaginado en la adolescencia, la decisión de realizarla en la actualidad evidencia que las tradiciones pueden adaptarse a circunstancias personales distintas y mantenerse significativas. Organizar una noche que incluya danza, espectáculo y ritmos festivos permite conjugar memoria, gusto estético y un sentido de comunidad, y en este caso supuso la culminación de un deseo postergado junto a familiares, amigos y seguidores.

En resumen, la cantante de 21 años celebró con una fiesta tradicional que integró el vals, un carnaval carioca vibrante y una actuación en vivo bajo su alias artístico, dando forma a una velada que mezcló simbolismo, entretenimiento y la reivindicación de un anhelo personal.

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