18 de febrero de 2026
Buenos Aires, 31 C

Mural griego sobre aceitunas, ópera y neutralidad de emisiones elegido mejor del mundo

Kalamata, en el sur de Grecia, conocida desde hace tiempo por sus aceitunas y su atractivo costero, ha atraído la atención recientemente debido a un gran mural que reinterpreta a la célebre soprano Maria Callas como una alegoría de la ciudad.

La obra, ubicada en la fachada lateral de un edificio céntrico, fue elegida “Mejor mural del mundo” de 2025 por Street Art Cities, una plataforma internacional dedicada al arte urbano.

Los habitantes de Kalamata, situada a unos 240 kilómetros al suroeste de Atenas, cultivan aceitunas, higos y uvas de renombre, productos que aparecen destacados en el mural.

Ese era precisamente el propósito del proyecto.

Vassilis Papaefstathiou, alcalde responsable de planificación estratégica y neutralidad de emisiones, explicó que Kalamata es una de las pocas ciudades griegas que aspiran a alcanzar la neutralidad climática para 2030. Él y otros responsables municipales buscaban formas de concretar conceptos abstractos como el desarrollo sostenible, las iniciativas agroalimentarias y el crecimiento económico local para los casi 73.000 habitantes de la ciudad.

De ese objetivo surgió la idea de encargar un mural de gran tamaño en un espacio público.

Papaefstathiou señaló que querían que la obra transmitiera de forma clara y distintiva qué significa el desarrollo sostenible para una ciudad regional como Kalamata. La intención fue combinar los productos modestos de la tierra —como las aceitunas y el aceite de oliva, famosos internacionalmente— con arte de alto nivel.

Al unir lo elevado con la humildad de la tierra, añadía, el objetivo era empoderar a la población y reforzar su identidad local, para que los residentes se sintieran orgullosos de ser kalamatianos.

En los últimos años el sur de Grecia ha sufrido olas de calor, sequías e incendios forestales que han afectado los olivares, de los que depende en gran medida la economía regional.

La figura escogida para representar a la ciudad fue Maria Callas, considerada una de las grandes sopranos del siglo XX y venerada en Grecia como un símbolo cultural. Aunque nació en Nueva York de padres griegos, su padre provenía de un pueblo al sur de Kalamata, y para muchos locales ella es parte de su patrimonio.

Esta conexión se refleja en la práctica: la asociación de antiguos alumnos de la escuela de música de Kalamata lleva el nombre de Callas, y el centro cultural de la ciudad acoge una exposición sobre ella que incluye cartas de su archivo personal.

El artista Kleomenis Kostopoulos, de 52 años, aclaró que el mural “en realidad no se llama ‘Maria Callas’, sino ‘Kalamata’”, y que su intención era representar alegóricamente la ciudad.

En lugar de una imagen idealizada de la diva, Kostopoulos buscó una representación más humana y próxima a la tierra. Integró elementos que conectan a la gente con su entorno: ramas —que ve como la extensión visible de las raíces—, aves locales y los productos agrícolas característicos.

“El vestido que he imaginado para Maria Callas en ‘Kalamata’ es, en esencia, toda esa floración y fructificación”, explicó Kostopoulos. “La tierra generosa de Kalamata es la fuente de todos estos elementos naturales”.

La realización del mural no fue sencilla: Kostopoulos contó que trabajó alrededor de dos semanas efectivas, repartidas en un mes debido al mal tiempo. Empleó principalmente pinceles, combinados con pintura en aerosol y el uso de una plataforma elevadora para cubrir toda la pared.

Según Papaefstathiou, la obra se ha convertido en un punto de referencia para la ciudad.

“Creemos que este mural nos ha ayudado en muchos sentidos, entre ellos en la promoción de la ciudad como destino turístico”, dijo.

Además del impacto turístico, el mural ha impulsado el debate sobre el arte en el espacio público: varios propietarios de edificios en Kalamata han mostrado interés en acoger más murales.

“Todos nosotros —los residentes, y yo personalmente— sentimos un orgullo inmenso”, declaró la educadora turística Dimitra Kourmouli.

Kostopoulos manifestó su esperanza de que el reconocimiento tenga un efecto positivo en la comunidad artística y contribuya a que el arte público gane mayor visibilidad en Grecia.

“Observamos que este tipo de intervenciones modernas en el espacio público ofrece beneficios culturales, sociales, educativos y económicos a un lugar”, afirmó. “Son un buen punto de partida para conversaciones constructivas que ojalá se reproduzcan también en nuestro país”.

(con información de AP)

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