22 de febrero de 2026
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Juana Viale dedica amor verdadero a Yago Lange en la playa

Juana Viale y Yago Lange aparecen de espaldas en la orilla del mar: ella dibuja círculos en la arena con su pie y él mira el océano. La imagen transmite calma y complicidad; la publicación se acompaña de la leyenda “Amor verdadero”, una frase breve que resume el momento que comparten. No se muestran rostros ni gestos exagerados, solo la presencia del mar, la arena y la compañía mutua.

La playa funciona aquí como escenario íntimo y simbólico, más allá de un simple lugar de descanso. Es el marco de sus días de relax y actividad, donde la naturaleza y el vínculo de la pareja se entrelazan. Juana utiliza ese entorno para mostrar la armonía de su relación y para subrayar la importancia de los pequeños gestos, la conexión con el agua y el disfrute de lo cotidiano.

La relación se nutre de aventura y compromiso ambiental. En abril de 2024, Juana y Yago, junto a amigos, emprendieron una travesía en velero con destino a Cabo Verde para documentar la experiencia y aportar a la conservación marina. La expedición implicó dejar temporalmente la televisión argentina y delegar el programa a su abuela, Mirtha Legrand; la decisión respondió a un deseo personal de convertir un sueño en realidad, a pesar de los desafíos.

En una carta abierta titulada “Cruce del Atlántico”, Juana relató en primera persona la experiencia y la emoción de concretar un anhelo: partir del deseo y enfrentar las dificultades hasta lograrlo. Destacó la belleza de los atardeceres, la importancia de habitar el presente y la potencia de compartir el proyecto con otras personas a bordo, que hizo la experiencia más realizable y enriquecedora.

La vida en el velero combinó rutina y aprendizaje: convivencia entre cinco personas, intercambio de conocimientos sobre el océano y la intención de transmitir esa experiencia para cuidar y amar lo que se conoce. La travesía buscó además producir material para un documental y pasó por etapas planificadas que incluyeron escalas como Canarias y Cabo Verde, con otros destinos previstos como Fernando de Noronha y Gibraltar; todo ello fue narrado en tiempo real en Instagram.

Los días a bordo del velero “Lola” incluyeron momentos de disfrute y contacto directo con el mar: baños en alta mar, descansos al sol junto a paneles solares y gestos cotidianos como preparar mate. Las imágenes y relatos reflejaron convivencia armoniosa y un respeto por el entorno, elementos centrales del viaje y del compromiso ambiental que sostienen Juana y su pareja.

La decisión de ausentarse de la televisión por la expedición tuvo también una dimensión familiar y pública: Juana confió el programa a su abuela y asumió un desafío personal y colectivo. El equipo de la travesía integró a Mery Sackmann (Mery sin plástico), Marko Magister (director y documentalista), Sebastián Vereertbrugghen (camarógrafo y editor) y a Yago Lange, quien contribuyó con su experiencia y compromiso ambiental. En conjunto, la experiencia mostró coherencia entre la vida personal de la pareja y sus acciones públicas: su tiempo junto al mar reafirma que el “amor verdadero” se construye con gestos, proyectos compartidos y compromisos concretos con el planeta.

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