La Fuerza Aérea de Israel realizó un ataque a gran escala en Teherán, según informaron las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). El operativo, de acuerdo con las FDI, se dirigió contra cuarteles generales, emplazamientos de misiles balísticos e infraestructura considerada parte de la estructura central del régimen iraní.
Entre los objetivos, las FDI mencionaron el cuartel general de la unidad de seguridad del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) y un centro de mantenimiento de la División General de Suministro y Asistencia de las Fuerzas de Seguridad Interna, según publicaciones en la red social X.
Además, las FDI indicaron que fueron alcanzados un cuartel vinculado al sistema de misiles balísticos y otros emplazamientos. Señalaron que la operación fue dirigida por la Dirección de Inteligencia y que también atacaron sistemas de defensa aérea con el objetivo de ampliar la superioridad aérea en el espacio iraní.
En un comunicado oficial, las FDI dijeron que los ataques completados forman parte de una fase destinada a profundizar el daño a los “sistemas centrales” y los cimientos del régimen iraní.
La operación se enmarca, según Israel, en una estrategia para debilitar la capacidad operativa y defensiva de Irán en un contexto de escalada militar regional. El objetivo declarado es afectar tanto la estructura militar como la logística y el control interno de las fuerzas de seguridad iraníes.
Desde Tel Aviv, el ministro de Exteriores, Gideon Saar, afirmó que Israel ya logró imponerse en la guerra, aunque advirtió que la ofensiva continuará. “Ya hemos ganado”, dijo, y aseguró que, a su juicio, Irán quedó “dramáticamente debilitado” tras más de dos semanas de combates.
Saar precisó que las operaciones no se detendrán de inmediato: “Seguiremos hasta el punto en que la misión esté completa”, declaró, sin detallar los criterios para el fin de la campaña, y pidió “tener paciencia”.
El ministro señaló que el objetivo central es eliminar las “amenazas existenciales” contra Israel, en particular mediante la destrucción de la capacidad iraní para lanzar ataques a largo alcance y el debilitamiento de su infraestructura militar.
Tras la confirmación de la muerte de Ali Larijani, las autoridades israelíes advirtieron que el nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Khamenei, figura entre sus objetivos prioritarios. El primer ministro Benjamin Netanyahu calificó a Larijani como “el jefe de los Guardianes de la Revolución” y se refirió críticamente a ese grupo.
En la misma línea, el portavoz militar Effie Defrin afirmó: “Seguiremos persiguiendo a cualquiera que amenace a Israel, sin importar dónde o cuándo. Nadie que levante la mano contra nosotros está a salvo”, según sus declaraciones.
El Ejército israelí ratificó que continuará su ofensiva contra figuras centrales del régimen iraní. Defrin afirmó sobre Mojtaba Khamenei: “No lo vemos ni lo escuchamos, pero lo rastrearemos, lo encontraremos y lo neutralizaremos”, según el comunicado.
(Con información de AFP)



