El presidente de Rusia, Vladimir Putin, no descartó posibles avances en las negociaciones de paz con Ucrania, pero enfatizó los progresos militares que, según él, las tropas rusas han logrado a lo largo de la línea de contacto, con control parcial sobre varias localidades y retrocesos del bando ucraniano en distintos frentes.
En su conferencia de prensa anual, Putin se refirió a situaciones concretas en regiones como Donetsk y Kharkov y reiteró la disposición de Moscú a negociar, siempre que se cumplan determinadas condiciones.
Putin afirmó que las fuerzas rusas mantienen el control del 50% de las ciudades de Mirnograd (también conocida como Dimitrov) y Kostiantínivka, ambas en la región de Donetsk.
Según sus declaraciones, Mirnograd estaría completamente rodeada y unidades ucranianas intentarían retirarse en pequeños grupos; sobre Kostiantínivka indicó su confianza en que el ejército ruso consolidará el control absoluto de la localidad.
En la región de Kharkov, Putin aseguró que Kúpiansk pasó a estar bajo control ruso hace varias semanas y que las fuerzas se concentran en eliminar a unidades ucranianas atrincheradas en la margen izquierda del río Oskil, donde, según sus datos, habría unos 15 batallones cercados, equivalente a aproximadamente 3.500 efectivos.
En Pokrovsk, también en Donetsk, el presidente ruso afirmó que los intentos del ejército ucraniano por recuperar posiciones han sido infructuosos hasta el momento.
Putin insistió en que Ucrania está sufriendo grandes pérdidas en esos frentes y que sus reservas estratégicas se estarían agotando, lo que, en su opinión, podría empujar a Kiev a buscar una solución pacífica.
Durante la conferencia, el mandatario dijo haber recibido señales sobre la disposición de Ucrania a entablar algún tipo de diálogo para poner fin a la guerra, pero señaló que Kiev aún no acepta negociar la cuestión territorial, que consideró el principal obstáculo para cualquier acuerdo.
Putin reiteró que Rusia está abierta a resolver el conflicto por la vía pacífica siempre que se respeten los principios previamente planteados, entre ellos la retirada de las fuerzas ucranianas de las cuatro regiones que Moscú anexionó en 2022.
Subrayó que la eliminación de las causas originales del conflicto es condición indispensable para un acuerdo y que la disputa territorial sigue siendo el punto más difícil de las negociaciones de paz.
Según datos oficiales rusos citados por el Kremlin, en 2025 el ejército habría tomado más de 6.300 kilómetros cuadrados de territorio ucraniano y, desde febrero de 2022, Moscú asegura haber conquistado casi 94.000 kilómetros cuadrados, una superficie que comparó con la de Hungría y que supondría cerca de una quinta parte de Ucrania.
Sin embargo, estimaciones independientes, como las del Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW), sitúan el área bajo control ruso en menos de 5.000 kilómetros cuadrados, es decir, menos del 1% del territorio ucraniano, lo que contrasta con las cifras oficiales de Moscú.
El Estado Mayor ruso señaló que a lo largo del año el ejército habría ampliado su control sobre más de 300 localidades en Ucrania, aunque esas cifras presentan discrepancias frente a las evaluaciones de expertos externos.
Por su parte, el jefe del Ejército ucraniano, Oleksandr Sirski, afirmó que Kiev ha expulsado a la mayoría de las fuerzas rusas de Kúpiansk y que controla casi el 90% de la ciudad. Para reforzar ese mensaje, el presidente Volodimir Zelensky visitó recientemente Kúpiansk y difundió un video con el rótulo de la ciudad de fondo.
Al comentar la visita de Zelensky, Putin calificó al presidente ucraniano como un “artista talentoso” y puso en duda que la presencia ucraniana en Kúpiansk fuera total, preguntando por qué no había entrado plenamente a la ciudad si verdaderamente estaba bajo control de Kiev.
La conferencia de prensa anual de Putin, que este año unificó la tradicional línea directa con la ciudadanía y la rueda de prensa, recibió más de 2,7 millones de preguntas, una cifra superior a la del año anterior. La mayoría de las consultas procedieron de Moscú, seguidas por San Petersburgo y diversas regiones del sur y los Urales; aproximadamente el 20% se centraron en políticas sociales (pensiones, atención médica y subsidios), mientras que las cuestiones relacionadas con la guerra ocuparon un lugar secundario.
Putin también abordó el asunto de los activos rusos congelados en el extranjero, advirtiendo que los países europeos “tendrán que devolver lo robado” y que Moscú buscará recuperarlos por vía judicial, calificando las medidas occidentales como un “atraco abierto” contra Rusia.
En su intervención, el presidente transmitió confianza en que las fuerzas rusas consolidarán sus posiciones en ciudades clave y anticipó la posibilidad de nuevos avances en el corto plazo.


