15 de enero de 2026
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Inteligencia ucraniana: Rusia prepara la militarización de menores

El Servicio de Inteligencia Exterior de Ucrania advirtió que Rusia está intensificando la militarización de la infancia y la juventud, y que dejará de encubrir el entrenamiento militar mediante iniciativas con apariencia social o educativa.

Un ejemplo señalado por la entidad es la intención de incluir la operación de drones en los estándares del complejo panruso PRT, un programa que oficialmente se presenta como sistema de educación física.

Al mismo tiempo, el Kremlin anunció la creación de un nuevo sistema de indicadores para la “promoción de la salud y el desarrollo físico infantil” en el que la preparación para el servicio militar pasa a ser prioritaria. Así, los criterios de desarrollo físico se relacionan directamente con la futura aptitud para el ejército, difuminando la línea entre la mejora de la salud y la preparación militar.

Las autoridades rusas también planean ampliar la regulación estatal del entrenamiento deportivo con orientación militar para menores, equiparándolo a actividades educativas. Esto formaliza y legitima la formación con contenidos militares entre niños, con la participación activa de instituciones estatales.

Estas medidas forman parte de una estrategia más amplia de militarización de la sociedad, que involucra de forma sistemática a menores en ejercicios y formación bélica. Bajo la apariencia de “educación física”, se desarrolla una infraestructura destinada a la adquisición temprana de habilidades vinculadas al combate.

A nivel regional, la tendencia se muestra de manera abierta, incluso en celebraciones como las de Año Nuevo, donde los niños son trasladados en vehículos militares, se les permite disparar armas y “Papá Noel” llega en tanques. De este modo, los símbolos de la guerra se integran en el entorno infantil, normalizando la presencia del ejército y la violencia desde edades tempranas.

El avance del conflicto en Ucrania ha provocado cambios profundos en el sistema educativo ruso, de modo que tanto alumnos de primaria como adolescentes reciben instrucción en tácticas militares y en valores patrióticos desde edades cada vez más tempranas.

En la región de Kursk, fronteriza con Ucrania, primeros grados —niños de entre seis y ocho años— fueron inspeccionados por un veterano del frente ruso, quien revisó sus uniformes y les indicó: “¡Revisen su vestimenta! Las hebillas deben mirar al frente, no a la izquierda ni a la derecha”, según reportó The Wall Street Journal. Tras ajustar su indumentaria, los alumnos regresaron a la clase de lengua rusa, en una escena que refleja la presencia de disciplina militar en la vida escolar.

Ejercicios de este tipo, difundidos por la televisión estatal, se han extendido por todo el país como parte de una estrategia para preparar a las nuevas generaciones ante posibles conflictos futuros.

Desde la anexión de Crimea en 2014 y, en mayor medida, tras la invasión a gran escala de Ucrania en 2022, el currículo escolar ruso incorporó de manera sistemática entrenamiento militar y una narrativa bélica. El presupuesto destinado a estos programas aumentó considerablemente, con especial atención a los cursos más bajos.

A partir de octavo grado, la instrucción en el manejo de armas —antes extracurricular— se ha vuelto obligatoria. Los adolescentes reciben formación en disciplina militar, historia bélica y prácticas como el desmontaje y montaje de fusiles Kaláshnikov y la operación de drones.

El Ministerio de Defensa integró a la organización Juventud Armada (Yunarmiya), que según datos oficiales reúne a 1,85 millones de miembros de entre ocho y dieciocho años dentro del sistema escolar. Además, Rusia planea distribuir nuevos libros de historia para los grados iniciales en los que Occidente se presenta como adversario y Ucrania se describe como un Estado subordinado.

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