La causa por la muerte de Jean Viarnes tuvo un giro reciente cuando la Policía Bonaerense detuvo a tres personas sospechadas del homicidio del ciudadano francés, hallado con múltiples disparos en Florencio Varela. Los arrestos se originaron a partir de un dato clave aportado por el fiscal Darío Provicionato: una mudanza sospechosa en el domicilio de la víctima.
Las primeras pistas surgieron del entorno de Viarnes, que vivía en un departamento alquilado junto a una mujer joven. Vecinos declararon ante la fiscalía que, horas antes del crimen, observaron movimientos de mudanza dentro del inmueble.
El cruce de imágenes de cámaras municipales y registros de antenas de telefonía celular permitió identificar maniobras coordinadas entre al menos dos vehículos: uno perteneciente a la víctima y otro vinculado, según la investigación, a uno de los sospechosos. Las autoridades detectaron ingresos y egresos sincronizados en distintos puntos de Florencio Varela, entre ellos una iglesia evangélica de la zona.
La fiscalía cotejó esos desplazamientos con datos de telefonía y pudo ubicar geográficamente a los implicados en el momento del crimen, lo que reforzó la hipótesis de una ejecución planificada. Según Clarín, peritajes encontraron coincidencias entre los dispositivos celulares de los detenidos y la escena del hecho.
Un testimonio considerado central identificó a los presuntos responsables. En el expediente, una mujer en investigación manifestó tener conocimiento directo de la autoría y señaló a dos hermanos —uno de ellos pastor de una iglesia evangélica— y a una joven como partícipes. La testigo afirmó que los bienes de la víctima fueron trasladados después del crimen y que el arma homicida estaría en poder de uno de los sindicados; además, ratificó el móvil de ajuste de cuentas.
Con ese testimonio y otras pruebas, la fiscalía ordenó allanamientos en tres lugares: la iglesia mencionada, una vivienda contigua donde residía uno de los implicados y una quinta en el barrio La Capilla, donde se sospechaba que uno de los acusados se ocultaba. La Nación informó que los operativos simultáneos permitieron secuestrar elementos de interés para la causa.
La investigación detectó una división de tareas entre los sospechosos, el uso de inmuebles y vehículos para la logística y un presunto encubrimiento posterior. Entre los detenidos figuran M. H. G., conocido como “el pastor” y vinculado a la iglesia evangélica Impacto; D. A. M., inquilino del departamento donde vivía la víctima; y M. R. M., hermana de D. A. M. El hermano de M. H. G. continúa prófugo y la fiscalía investiga si logró salir del país.
La causa sigue en trámite mientras las autoridades analizan la evidencia secuestrada y avanzan con las diligencias pendientes.


