28 de enero de 2026
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Destino italiano crea zonas exclusivas para residentes

El pueblo de Funes, en el Tirol del Sur de Italia, se ha convertido recientemente en un fenómeno en redes sociales. Sus panorámicas con los picos Odle y la imagen recurrente de una iglesia del siglo XV rodeada de montañas han viralizado el lugar. Hasta hace poco, esta comunidad de habla alemana recibía principalmente turismo de bajo impacto; ahora es uno de los destinos más buscados por viajeros internacionales en busca de postales naturales.

La visibilidad en internet ha puesto a Funes junto a otros lugares que han sufrido una masificación tras volverse virales, como Hallstatt en Austria, las terrazas de arroz en Bali o el monte Fuji en Japón. En todos los casos, el contenido compartido en redes impulsó una afluencia masiva de visitantes atraídos por reproducir las mismas imágenes espectaculares que vieron online. En Funes, esa viralidad ha traído notoriedad pero también problemas.

El aumento del turismo tiene efectos tangibles sobre el entorno y la vida diaria de los residentes. Informes recientes señalan intrusiones en propiedades privadas, congestión en las estrechas vías del pueblo y más basura acumulada. La iglesia pintoresca, antes un lugar tranquilo, ahora suele verse rodeada de turistas con cámaras y teléfonos buscando la “foto perfecta”.

Para afrontar la situación, las autoridades de Funes han adoptado medidas restrictivas durante la temporada alta, que va desde mediados de mayo hasta noviembre. Se instalarán barreras físicas para limitar el acceso en vehículo a residentes y a quienes tengan reserva de alojamiento; quienes lleguen sin reserva deberán dejar sus vehículos y caminar unos 15 minutos por un sendero para disfrutar de las vistas.

Además, las nuevas barreras se colocarán en un tramo más ancho de la carretera para evitar atascos y estarán vigiladas por personal encargado de hacerlas cumplir. Es el segundo intento del ayuntamiento por controlar el acceso al área más fotografiada del pueblo: una medida anterior fracasó cuando turistas eludieron los obstáculos siguiendo a residentes o rodeando las barreras en coche, por lo que ahora se refuerza la vigilancia.

La presión turística no es exclusiva de Funes ni de las Dolomitas. Algunos negocios locales han instalado torniquetes de pago en rutas muy transitadas, especialmente en terrenos privados cercanos a senderos populares de la zona de Odles. Esa práctica, que se aplicará de nuevo este verano, pretende equilibrar el derecho de acceso con la conservación del entorno y reducir la saturación.

En conjunto, las Dolomitas se han consolidado como uno de los destinos de montaña más solicitados de Italia y Europa, con picos escarpados, pueblos alpinos y rutas de senderismo de gran valor paisajístico. Ese éxito plantea el reto de preservar la autenticidad y el equilibrio ecológico frente a la afluencia de visitantes. Para quienes prefieren disfrutar de la naturaleza sin contribuir a la masificación ni alterar la vida local, existen alternativas menos concurridas en Europa, y crece la atención hacia formas de viajar más responsables y respetuosas con las comunidades y el entorno.

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