La agencia alimentaria de la ONU está cerrando sus operaciones en el norte de Yemen, controlado por los hutíes, debido a las restricciones impuestas por ese grupo y al acoso que, según funcionarios de la ONU, han recibido sus equipos, informaron el jueves representantes de la organización.
La decisión del Programa Mundial de Alimentos (PMA) probablemente agravará las ya precarias condiciones humanitarias en Yemen, donde la operación humanitaria se ha visto afectada tanto por la represión de los hutíes contra trabajadores de la ONU y organizaciones de ayuda como por la falta de fondos.
Yemen entró en una guerra civil en 2014, cuando los hutíes salieron de su bastión en la provincia de Saada y tomaron la capital, Saná, lo que forzó al gobierno reconocido internacionalmente a desplazarse hacia el sur y, finalmente, al exilio.
Actualmente, los hutíes controlan gran parte del norte, incluida Saná, mientras que el gobierno reconocido, apoyado por una coalición liderada por Arabia Saudí, administra el sur.
Según funcionarios de la ONU, los 365 empleados del PMA en el norte de Yemen perderán sus puestos a finales de marzo. Un responsable atribuyó la medida al “entorno operativo inseguro” en las zonas controladas por los hutíes y a la insuficiente financiación.
Los funcionarios, que tenían conocimiento directo de la decisión del PMA, hablaron bajo condición de anonimato para comentar un cierre que aún no había sido anunciado oficialmente.
En los últimos años los hutíes han intensificado su represión contra la ONU en las áreas bajo su control, deteniendo a decenas de empleados de la organización, así como a trabajadores de ONG, de la sociedad civil y personal de misiones diplomáticas.
En los últimos meses los rebeldes han aumentado la presión, ocupando por la fuerza instalaciones de la ONU en Saná y en otros lugares. Han afirmado, sin presentar pruebas, que el personal detenido y empleados de otras organizaciones y embajadas son espías, lo que la ONU ha rechazado.
Esta represión ha restringido de manera severa las operaciones humanitarias en las zonas bajo control hutí, que, según la ONU, concentran alrededor del 70% de las necesidades humanitarias del país.
Ramesh Rajasingham, responsable de las operaciones humanitarias en Yemen, dijo ante el Consejo de Seguridad de la ONU que más de 18 millones de personas podrían enfrentar inseguridad alimentaria aguda el próximo mes, y que decenas de miles corren el riesgo de caer en una “hambruna catastrófica” o en condiciones equivalentes a la hambruna.
La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) señaló que las operaciones humanitarias en Yemen para 2025 contaban solo con el 25% de la financiación requerida. Según un informe de la OCHA del 4 de enero, ese déficit obligó a agencias de la ONU y a organizaciones de ayuda a reducir servicios esenciales en varios sectores, especialmente en salud y protección.
La agencia advirtió que esto dejó a “millones de personas sin atención esencial y expuestas a mayores riesgos”.
(Con información de AP)


