Los chicos de San Martín de Monte Grande se preparan para viajar en micro hasta Ayacucho para participar en un torneo nacional. El equipo representará al partido de Esteban Echeverría y espera combinar la competencia con la continuidad en la formación de sus jugadores, objetivo que el club viene sosteniendo en instancias locales y regionales.
Entre los convocados figura Mateo Oliva, un jugador que entrena en el club desde los cuatro años. Para Mateo, la expectativa principal es disfrutar la experiencia: “Lo vamos a pasar muy bien”, dijo. También destacó que la preparación fue exigente y organizada; el plantel entrenó durante dos semanas con la intención de llegar en las mejores condiciones físicas y tácticas al inicio del torneo. Esa preparación, según contó, buscó equilibrar la exigencia deportiva con el fortalecimiento del grupo, aspecto clave en competencias por etapas.
Otro representante del equipo es el arquero Ciro Silveira, que expresó metas concretas para la participación: primero superar la fase de grupos y, en segundo término, aspirar al título si las circunstancias lo permiten. Además de su rol dentro del arco, Ciro recordó un momento importante fuera de la cancha: su participación en el recibimiento que organizó la comunidad para Gonzalo Gelini tras su debut en Boca. Señaló que fue una experiencia muy buena, con mucha gente, y valoró el gesto por tratarse de un vecino y compañero con quien compartió numerosos momentos en el club.
La presencia de San Martín en un torneo nacional no solo se interpreta como una oportunidad competitiva sino también como una instancia de crecimiento para los jóvenes jugadores. Participar en encuentros con equipos de otras localidades permite medir el nivel individual y colectivo, exponer a los chicos a distintas situaciones de juego y fortalecer valores como la disciplina, el compañerismo y la resiliencia. Para el club, estos viajes y torneos funcionan además como herramienta de integración con la comunidad y como vitrina para los futbolistas que aspiran a dar pasos en sus carreras deportivas.
El traslado en micro hacia Ayacucho refleja la logística habitual de este tipo de viajes formativos: una salida conjunta que facilita la convivencia y el trabajo previo entre cuerpo técnico y jugadores. Más allá de los resultados que se puedan obtener en el campo, el objetivo declarado por los integrantes del club es competir con responsabilidad y seguir fomentando la formación deportiva y humana de sus jóvenes.


