Italia logró impedir una serie de ciberataques atribuibles a grupos rusos que tenían como objetivo los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina. Los intentos, que también apuntaron a oficinas del Ministerio de Asuntos Exteriores —incluida la embajada italiana en Washington— y a sedes relacionadas con los Juegos, como varios hoteles en Cortina d’Ampezzo, fueron neutralizados antes de provocar daños significativos.
Según informó la oficina del ministro de Asuntos Exteriores, Antonio Tajani, alrededor de 120 sitios resultaron afectados por los intentos de intrusión, pero las operaciones de defensa cibernética consiguieron neutralizarlos de manera efectiva.
Los incidentes se registraron pocas horas antes de la ceremonia de apertura, lo que llevó a intensificar las medidas de seguridad digital para proteger la infraestructura y los servicios vinculados al evento.
Un grupo de hackers identificado como Noname057 se atribuyó la autoría de los ataques a través de un canal de Telegram, señalando que sus acciones respondían al respaldo del gobierno italiano a Ucrania.
En su comunicado, el grupo aseguró que la postura de Italia a favor de Ucrania justificaba ataques tipo DDoS —denegación de servicio distribuida— contra sitios web como forma de presión. Este tipo de ataques busca saturar servidores para impedir el acceso normal a las páginas afectadas.
Entre los objetivos se incluyeron varios hoteles en Cortina d’Ampezzo, una de las sedes olímpicas; al menos uno de los sitios web vinculados permaneció inhabilitado durante la tarde del miércoles.
En materia de seguridad civil, Italia desplegó cerca de 6.000 policías y casi 2.000 militares en las áreas de los Juegos, desde la ciudad hasta los Dolomitas. Entre los efectivos asignados figuran especialistas en desactivación de explosivos, francotiradores, unidades antiterroristas y policías de esquí.
El Ministerio de Defensa completó el despliegue con 170 vehículos y equipos tecnológicos como radares, drones y aeronaves para reforzar la protección de las sedes y las rutas de acceso.
La vigilancia se concentró especialmente en Milán, donde se espera la asistencia de líderes y representantes políticos internacionales, incluido JD Vance, a la ceremonia inaugural del viernes.
El despliegue generó debate tras conocerse la presencia de agentes de la agencia estadounidense ICE. El ministro del Interior, Matteo Piantedosi, aclaró que los agentes de ICE no realizarán patrullajes por las calles de Milán y que la rama HSI (Investigaciones de Seguridad Nacional) de ICE operará únicamente dentro de las misiones diplomáticas estadounidenses, sin funciones operativas ni ejecutivas en el territorio italiano.
Piantedosi recordó que la participación de personal extranjero en la seguridad de grandes eventos deportivos es habitual y señaló que Italia también enviará personal a los Juegos de París 2024.
El embajador de Estados Unidos en Italia, Tilman J. Fertitta, explicó que los agentes del HSI tendrán un papel estrictamente consultivo y de inteligencia, sin intervención en tareas de patrullaje ni control policial directo.
Según Fertitta, los investigadores del HSI se encargarán de aportar inteligencia sobre amenazas criminales transnacionales durante los Juegos, con especial atención a los ciberdelitos y a riesgos que puedan afectar la seguridad nacional.
El director de comunicaciones del Comité Olímpico Internacional (COI), Mark Adams, declinó hacer comentarios sobre cuestiones de seguridad, en línea con la política habitual de la organización. Por su parte, las autoridades italianas y los equipos de ciberseguridad mantienen la vigilancia para garantizar el desarrollo normal de los Juegos.
En paralelo, grupos pro-palestinos preparaban una manifestación en Milán para el jueves, coincidiendo con la llegada de la llama olímpica, con el objetivo de protestar por la participación de Israel en la competición.
Además de las protestas políticas, críticos del evento han expresado preocupación por el impacto ambiental de la infraestructura necesaria para los Juegos, desde la construcción en áreas montañosas sensibles y nuevas líneas de transporte hasta el uso extensivo de nieve artificial, que implica un elevado consumo energético y puede afectar a los ecosistemas locales.
(Con información de AFP)

