Hombres armados atacaron y asesinaron a decenas de personas en dos aldeas del oeste de Nigeria, en uno de los asaltos más mortíferos registrados en el país en los últimos meses.
El ataque del martes por la noche se centró en las aldeas vecinas de Woro y Nuku, en el estado de Kwara. Un legislador que representa la zona informó de al menos 162 muertos, mientras que Amnistía Internacional estimó más de 170 víctimas, además de incendios en viviendas y saqueos en comercios. El grupo de derechos humanos calificó el hecho como una “flagrante falla de seguridad”.
En las últimas semanas y meses Nigeria ha registrado un aumento de ataques letales y secuestros por parte de militantes islámicos y bandas criminales, mientras el Ejército, con recursos limitados, lucha por contener múltiples amenazas a la seguridad.
Nigeria enfrenta crisis de seguridad superpuestas
El país atraviesa una compleja crisis de seguridad que combina una insurgencia de grupos islámicos con un crecimiento de secuestros con fines de extorsión por parte de bandas armadas.
Los denominados “bandidos”, activos durante años en el noroeste, han expandido sus operaciones hacia otras regiones, incluido el estado de Kwara.
Además, militantes islámicos que durante décadas se concentraron sobre todo en el noreste han ido extendiendo su actividad hacia el oeste y el centro del país, incluyendo partes de Kwara.
Entre los grupos más conocidos figura Boko Haram, que se levantó en 2009 y es responsable de numerosos ataques; la semana pasada, distintos ataques en el noreste dejaron al menos 36 muertos. También operan en Nigeria afiliados al Estado Islámico, como la Provincia de África Occidental del Estado Islámico (vinculada a Boko Haram) y la Provincia del Sahel del Estado Islámico, conocida localmente como Lakurawa, más activa en el noroeste.
Grupos extremistas sospechosos de estar detrás de los ataques
Hasta ahora ningún grupo ha reclamado formalmente la autoría de los atentados del martes.
El parlamentario Mohammed Omar Bio atribuyó los ataques al grupo Lakurawa, vinculado al Estado Islámico.
James Barnett, investigador del Hudson Institute en Washington, consideró que los hechos podrían haber sido cometidos por Jama’atu Ahlis Sunna Lidda’awati wal-Jihad, una facción de Boko Haram implicada en otras masacres recientes en la zona.
El gobernador de Kwara, AbdulRahman AbdulRazaq, señaló que el ataque probablemente fue una respuesta a recientes operaciones antiterroristas en la región y describió el asalto como un intento de distraer a las fuerzas de seguridad “que han perseguido con éxito a varias bandas terroristas y secuestradoras en muchas partes del estado”.
Los ataques ocurren mientras Estados Unidos intensifica su respuesta a la crisis de seguridad
Los hechos coincidieron con medidas militares recientes de Estados Unidos contra grupos armados en Nigeria.
El martes, el jefe del Comando de África de EE. UU. informó que Estados Unidos había enviado un pequeño equipo de oficiales militares a Nigeria, a petición del gobierno nigeriano, con el objetivo de brindar apoyo de inteligencia, según el general Dagvin R. M. Anderson.
En los últimos meses, la relación entre ambos países ha pasado de tensiones diplomáticas a mayor cooperación. Tras amenazas públicas del presidente estadounidense Donald Trump sobre posibles acciones, Washington emprendió en diciembre ataques aéreos contra militantes afiliados al Estado Islámico en Nigeria.
Analistas señalan que, aunque entre las víctimas hay cristianos, la mayoría de los ataques y sus víctimas se producen en el norte mayoritariamente musulmán.
Recientemente el gobierno nigeriano anunció que Estados Unidos se comprometió a entregar parte del equipo militar adquirido en los últimos cinco años, incluyendo drones y helicópteros, cuya entrega se había retrasado por preocupaciones sobre posibles abusos de derechos humanos por parte de las fuerzas de seguridad nigerianas.
(con información de AP)

