Estados Unidos e Irán iniciaron negociaciones indirectas sobre el programa nuclear iraní en Mascate, capital de Omán, con el objetivo de evitar una mayor escalada en Medio Oriente en un contexto de mutua desconfianza y preocupación por un posible enfrentamiento.
Times of Israel confirmó que los contactos entre las delegaciones estadounidense e iraní se realizan mediante intermediarios omaníes, en un proceso caracterizado por medidas de seguridad y separación entre las partes.
Estas conversaciones retoman intentos previos que habían permanecido congelados desde hace meses, tras la salida de Estados Unidos del acuerdo nuclear en 2018 y el aumento de las tensiones regionales.
El Gobierno de Omán asumió un papel clave como mediador. Según Times of Israel, las negociaciones estaban programadas para las 10:00 hora local, aunque la agencia semioficial iraní Mehr informó de un retraso de aproximadamente una hora.
Las conversaciones duraron alrededor de una hora y media, tras lo cual una caravana que se cree transportaba a funcionarios estadounidenses abandonó el palacio en las afueras de Mascate donde se celebraron los encuentros. Un convoy iraní había llegado y se retiró con anterioridad.
No hubo comentarios inmediatos de funcionarios estadounidenses y no quedó claro si esa salida marcó el final de las sesiones del día. El palacio quedó vacío tras la partida de ambos convoyes.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Omán confirmó posteriormente en la red social X que había mediado en las conversaciones entre Irán y Estados Unidos sobre el programa nuclear iraní. El canciller omaní, Badr al-Busaidi, se reunió por separado con el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, y, según el ministerio, luego se encontró con el enviado especial de Estados Unidos para Oriente Medio, Steve Witkoff, y con el asesor de la Casa Blanca Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense Donald Trump.
La cancillería omaní informó que “las consultas se centraron en preparar las circunstancias apropiadas para reanudar las negociaciones diplomáticas y técnicas, reafirmando la importancia de estos diálogos y la determinación de las partes para lograr una seguridad y estabilidad sostenibles”.
Mascate ofrece un entorno neutral que facilita el diálogo sin implicaciones políticas directas para los participantes. EFE señaló que Omán busca reducir las tensiones y ofrecer un espacio seguro para el intercambio, mientras Times of Israel resaltó la trayectoria del país como facilitador discreto en disputas regionales.
El encuentro se desarrolló bajo estricta confidencialidad, lo que aumentó las posibilidades de avanzar sin la presión de la cobertura mediática.
Entre los principales puntos de desacuerdo figuran el nivel de enriquecimiento de uranio que realiza Irán y las sanciones económicas impulsadas por Washington. Funcionarios estadounidenses han reiterado su inquietud por los avances nucleares iraníes, mientras la delegación iraní exige el levantamiento de sanciones y garantías sobre el cumplimiento de futuros acuerdos.
Según las fuentes, hasta el momento no se han registrado avances concretos y las demandas de cada lado permanecen alejadas.
Las perspectivas sobre esta nueva ronda de conversaciones son limitadas; “las expectativas siguen siendo bajas por ambas partes ante la falta de compromisos concretos”, indicaron personas familiarizadas con el proceso.
Aunque existe voluntad de mantener el contacto, el ambiente se percibe con escepticismo y cautela.
El contexto regional aumenta la presión en la mesa de negociaciones: las crecientes tensiones, el estancamiento de procesos diplomáticos previos y la intensificación de sanciones internacionales acentúan el temor de que cualquier error provoque una escalada indeseada.

