11 de febrero de 2026
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Incendio arrasó 150 hectáreas en San Vicente

Se quemaron más de 150 hectáreas y los gastos todavía son incalculables luego del incendio en San Vicente.

Un incendio se propagó con rapidez en una zona rural cercana a la ruta 6, afectando al menos cuatro campos. La rápida evolución del fuego se explicó por las condiciones de sequía que atraviesa la región: según el relato, llevaban más de un mes y medio sin lluvia, lo que dejó la vegetación extremadamente seca y facilitó que “el fuego empezara a caminar rápidamente” y se acercara con rapidez a viviendas y arboledas.

Las condiciones de sequía aumentan la inflamabilidad de pastizales, matorrales y árboles; el material vegetal seco actúa como combustible y permite que las llamas avancen con mayor velocidad, especialmente si se combinan con viento. Cuando el fuego se aproxima a zonas habitadas o a parches de arboleda, el riesgo no solo es la pérdida de cultivos o pasturas, sino también daños a infraestructura, peligro para personas y animales domésticos, y afectación a ecosistemas locales.

Frente a una situación así, las medidas habituales de respuesta incluyen la intervención de brigadas y bomberos, la coordinación entre distintas dependencias para proteger viviendas y líneas de comunicación, y la ejecución de tareas de control perimetral —como la apertura de cortafuegos y la utilización de maquinaria para frenar la propagación. También es común que se solicite a la población evitar transitar por las zonas afectadas y seguir las indicaciones de las autoridades locales para garantizar la seguridad.

En términos de prevención, la sequía pone de manifiesto la necesidad de gestionar adecuadamente el entorno rural: mantener limpias las franjas perimetrales de las propiedades, retirar restos vegetales secos cerca de viviendas y construcciones, y planificar cortafuegos y rutas de escape. Además, es importante la difusión de normas sobre la quema controlada y la vigilancia en días de alto riesgo para minimizar la posibilidad de igniciones accidentales.

Las consecuencias de incendios en áreas agrarias pueden ser económicas —por la pérdida de pasturas y cultivos—, ambientales —por la alteración del suelo y la fauna— y sociales, si se pone en riesgo la seguridad de residentes rurales. Por ello, la combinación de medidas de prevención, preparación de la comunidad y respuesta rápida de los servicios especializados resulta esencial para reducir daños cuando concurren condiciones meteorológicas adversas como una sequía prolongada.

En resumen: la sequía prolongada facilitó la rápida propagación del fuego en la zona cercana a la ruta 6, donde resultaron afectados cuatro campos; la cercanía del incendio a viviendas y arboledas aumentó el riesgo, lo que subraya la necesidad de medidas preventivas y una respuesta coordinada ante incendios rurales.

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