El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el envío del portaaviones USS Gerald R. Ford a Medio Oriente para sumarse al USS Abraham Lincoln, una decisión que aumenta la presión militar sobre Irán en medio de renovadas negociaciones sobre su programa nuclear. “Partirá muy pronto”, dijo Trump al ser consultado por periodistas sobre el traslado del Ford, el buque más avanzado de la Marina, desde el Caribe hacia la región, y añadió que la nave sería necesaria “en caso de que no logremos un acuerdo” con Teherán.
Al ser preguntado si deseaba un “cambio de régimen” en Irán, Trump respondió que un cambio de gobierno sería “lo mejor que podría pasar”.
También señaló que “durante 47 años, han estado hablando y hablando” y sostuvo que, mientras tanto, Estados Unidos ha perdido vidas en ese tiempo.
La decisión fue confirmada tras reportes de medios estadounidenses sobre preparativos del Departamento de Defensa. El Ford operaba en el Caribe después de participar en la operación que, según informaron esas fuentes, culminó con la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro el 3 de enero. El portaaviones, que cuenta con un reactor nuclear y capacidad para más de 75 aeronaves, fue movilizado desde Europa al Caribe en noviembre de 2025, prolongando un despliegue que ya se aproxima a los ocho meses.
La llegada del Ford al mar Arábigo reforzará la agrupación naval liderada por el Abraham Lincoln, que está acompañada por destructores con misiles guiados y aviones de combate. El precedente más cercano de dos portaaviones estadounidenses en la zona fue en junio del año anterior, tras ataques contra instalaciones nucleares iraníes. Con solo once portaaviones en su flota, la Armada estadounidense considera estos buques recursos estratégicos, sujetos a programaciones planificadas y a posibles extensiones en periodos de tensión.
Las negociaciones indirectas entre Washington y Teherán tuvieron lugar en Mascate, Omán, con mediación del ministro de Exteriores omaní, Badr al Busaidi, y concluyeron sin un acuerdo definitivo. Trump advirtió que un fracaso en las conversaciones tendría “consecuencias muy traumáticas” para la República Islámica y sugirió que un acuerdo podría alcanzarse “durante el próximo mes”. Funcionarios estadounidenses han mantenido contacto con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien demanda que cualquier pacto incluya restricciones al programa de misiles balísticos iraní y el fin del apoyo a grupos como Hamás y Hezbollah.
El despliegue coincide con un periodo de tensión interna en Irán tras la represión de protestas masivas el mes pasado, que, según reportes, dejó miles de fallecidos. Las familias de las víctimas han iniciado el tradicional duelo de cuarenta días, lo que aumenta la presión social sobre el gobierno, ya afectado por dificultades económicas y sanciones internacionales. Videos en internet muestran concentraciones de dolientes en ciudades como Mashhad, donde se han entonado canciones patrióticas en actos de memoria colectiva.
El Comando Sur de Estados Unidos aseguró que, pese al traslado del Ford, las fuerzas en Latinoamérica mantienen su capacidad para contrarrestar “actividades ilícitas y actores malignos en el Hemisferio Occidental”. El portavoz militar, coronel Emanuel L. Ortiz, afirmó que “la postura de fuerzas evoluciona”, pero que la “capacidad operativa no lo hace”, y que mantienen la preparación para proteger los intereses estadounidenses en la región.
Las naciones árabes del Golfo advirtieron que cualquier escalada militar podría desencadenar un nuevo conflicto regional, en un contexto marcado por la reciente guerra entre Israel y Hamás en Gaza y la inestabilidad en el estrecho de Ormuz. La Casa Blanca no respondió a solicitudes de comentarios sobre la duración y el alcance del despliegue del Ford, mientras la tripulación afronta un periodo excepcionalmente largo de operaciones en alta mar. (Con información de AFP, AP, Reuters, Europa Press y EFE)

