En el marco del Día Mundial del Cáncer Infantil, el médico Enrique Pirotta remarcó que la fecha simboliza “la cristalización de esfuerzos” destinados a mejorar la atención de los niños con cáncer. En diálogo con El Diario Sur, afirmó que la conmemoración no solo recuerda la gravedad de estas enfermedades, sino también los avances posibles cuando se combinan difusión, formación y coordinación entre servicios.
Pirotta, ya retirado, repasó su trayectoria en el Hospital Gandulfo, donde atendió a pacientes pediátricos con patologías oncológicas. Explicó que el abordaje clínico en ese centro implicaba dos vías complementarias: intentar resolver los casos en el ámbito local cuando la infraestructura y el equipo lo permitían, y derivar a aquellos pacientes que requirieran estudios o terapias de mayor complejidad a centros especializados. Señaló que el vínculo con el Hospital de Clínicas permitió complementar la atención según las necesidades de cada niño y familia, facilitando el acceso a recursos y especialistas que no siempre están disponibles en instituciones más pequeñas.
Según Pirotta, aunque han habido progresos, los desafíos persisten. Es fundamental fortalecer la difusión sobre los signos y síntomas del cáncer infantil, tanto entre profesionales de la salud como en la población general, para favorecer el diagnóstico precoz. Además, destacó la necesidad de garantizar apoyo técnico y formativo a los equipos locales y de consolidar circuitos eficientes de derivación para que los casos que no puedan resolverse en la comunidad reciban atención oportuna en centros de mayor complejidad.
Para tener una visión más amplia del estado de la especialidad en el país, Pirotta recomendó como referentes el Registro Oncológico Pediátrico Hospitalario Argentino (ROHA) y la Sociedad Latinoamericana de Oncología Pediátrica (SLAOP). Estas instituciones reúnen estadísticas, compilan experiencias clínicas y emiten lineamientos que orientan la práctica médica y las políticas públicas en oncología pediátrica.
Su mensaje final estuvo dirigido a las familias de la Zona Sur: el cáncer en la infancia es una enfermedad grave, pero no implica necesariamente un desenlace fatal. Insistió en que el diagnóstico precoz es un factor central para mejorar los resultados y aumentar las posibilidades de un tratamiento exitoso. Por eso, recalcó la importancia de la atención temprana ante signos sospechosos y de la coordinación entre centros de salud para garantizar que cada niño reciba la respuesta que necesita en el momento oportuno.

