El viernes 20 de febrero Netflix estrenó, de forma póstuma, la última entrevista concedida por Eric Dane. La conversación forma parte de Famous Last Words, una serie que ofrece a figuras destacadas un espacio para dejar reflexiones finales.
El episodio dedicado al actor, conocido por su papel en Grey’s Anatomy, se emitió después del estreno del programa con la última entrevista de Jane Goodall, la etóloga y activista por la conservación fallecida el 1 de octubre de 2025.
Dane habló desde la experiencia de haber sido diagnosticado con Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA). A pesar del avance de la enfermedad, se volcó al activismo para promover la investigación y visibilizar a quienes conviven con esta condición.
En redes sociales, el público se conmovió especialmente con el mensaje personal que Dane dirigió a sus dos hijas adolescentes, en el que, mirando a cámara durante casi cinco minutos, compartió cuatro lecciones de vida que dijo haber aprendido durante su lucha contra la ELA.
A continuación, el mensaje que Dane dirigió a sus hijas, resumido en sus ideas principales:
Billie y Georgia: este mensaje va para ustedes.
Recordó con cariño los momentos familiares, especialmente los días en la playa con su pareja e hijas en lugares como Malibú, Santa Mónica, Hawái y México, y cómo esos recuerdos le resultan entrañables.
Describió esos días compartidos como tiempos de felicidad sencilla y afecto familiar.
Dane explicó que quería transmitir cuatro enseñanzas que le dejó la enfermedad, y pidió que sus hijas no solo lo escucharan, sino que lo entendieran.
Primera lección: vivir en el presente. Reconoció que antes pasaba mucho tiempo perdido en pensamientos, repasando decisiones y cargando con remordimientos, y dijo que la enfermedad le obligó a quedarse en el ahora.
Insistió en valorar el presente como lo único realmente disponible, evitando vivir anclado en el pasado o en la preocupación por el futuro.
Segunda lección: enamórense. No se limitó al amor romántico; alentó a encontrar una pasión o una actividad que les dé sentido y las impulse cada día.
Contó que él se enamoró de la actuación cuando era joven, y que ese amor profesional le dio fuerza en los momentos más difíciles.
Dane dijo que esa pasión le ayudó a atravesar periodos oscuros y que, aunque su trabajo no lo define por completo, le sigue entusiasmando y motivando.
Les instó a buscar su propósito, su camino y a perseguir sus sueños con determinación.
Tercera lección: elegir bien a los amigos. Recomendó encontrar a su gente, entregarse a esas relaciones y confiar en quienes las apoyen sin juzgar ni poner condiciones.
Expresó agradecimiento por la familia y los amigos que lo han acompañado: personas que le visitan, comparten comidas o momentos cotidianos y simplemente están presentes, algo que valoró profundamente ante las limitaciones físicas que le impone la enfermedad.
Les animó a querer y aferrarse a sus amigos, porque ofrecerán apoyo, compañía y, en ocasiones, salvarán la vida.
Cuarta lección: luchar con dignidad. Les pidió enfrentar los desafíos, incluidos los de salud, con espíritu combativo y sin rendirse, afirmando que la ELA podía afectar su cuerpo, pero nunca su voluntad.
Les recordó que ambas son fuertes y resilientes, que la capacidad de levantarse tras las caídas es un rasgo que heredaron y que él mismo ha demostrado repetidamente, usando incluso una comparación con los gatos para ilustrar su capacidad de recuperarse.
Cuando algo inesperado les golpee, aconsejó enfrentarlo con honestidad, integridad y gracia, aunque parezca insuperable.
Dane expresó su esperanza de haber demostrado que es posible afrontar circunstancias extremas con dignidad y mantener el espíritu en medio de la adversidad.
Les pidió que lucharan y mantuvieran la cabeza en alto.
Billie y Georgia, dijo, son su corazón y lo son todo para él.
Buenas noches. Las amo.
Estas son mis últimas palabras.

