En apenas un año, el cuerpo de Paul Mescal sufrió una transformación notable, tan visible como los cambios en los papeles que interpreta. La imagen del actor irlandés convertido en un físico de gladiador se difundió ampliamente, pero ese cambio externo forma parte de una disciplina diaria que define su trabajo y su vida fuera del set.
La constancia, los hábitos de entrenamiento y la capacidad para adaptarse a cada papel han sido claves en su carrera: Mescal utiliza el acondicionamiento físico tanto para preparar personajes como para cuidar su bienestar general.
Rutinas que se adaptan a cada reto actoral
Tras saltar a la fama con “Normal People”, las exigencias físicas de sus roles aumentaron. Mescal proviene de una base deportiva sólida —practicó fútbol gaélico a nivel competitivo en Irlanda—, lo que le facilita abordar preparaciones muy diferentes, desde la fuerza y la resistencia de un gladiador hasta la figura más delgada y ágil necesaria para otros personajes.
Para “Gladiator II” contó con un plan intensivo: entrenamientos seis días a la semana, aproximadamente 45 minutos por sesión, dirigidos por Tim Blakeley, exmiembro de la Marina Real. La meta fue alcanzar un cuerpo fuerte y funcional, priorizando fuerza, velocidad y agilidad en lugar de un volumen exagerado. Su trabajo incluyó pesas, movimientos funcionales y ejercicios específicos para rendimiento físico.
Por el contrario, cuando tuvo que interpretar a Paul McCartney en la biopic de los Beatles, los responsables de la producción le solicitaron reducir masa muscular y abandonar una dieta tan proteica, buscando una silueta más acorde con la del músico en los años sesenta.
Estrategias de entrenamiento y nutrición
Mescal combina sesiones breves pero intensas con planificación específica para cada objetivo. En “Gladiator II” aplicó el método reverse pyramid training, empezando con las series más pesadas y disminuyendo la carga en las siguientes rondas, lo que concentra el esfuerzo al inicio de la sesión.
Sus ejercicios habituales incluyeron press de banca inclinado, sentadillas búlgaras, dominadas lastradas y trabajo de core; para hombros recurrió al Arnold press, mientras que la movilidad y la estabilidad se pulieron con movimientos funcionales y ejercicios inspirados en deportes de contacto.
En alimentación mantuvo un ligero superávit calórico para ganar masa limpia, basado en alimentos frescos, proteínas magras y carbohidratos complejos. Su dieta habitual prioriza pollo, huevos, pasta y sopas caseras, evitando ultraprocesados y permitiéndose algún postre ocasional. Para él, la clave es la calidad de los ingredientes y la regularidad en la alimentación.
Descanso, genética y mentalidad
El descanso es parte central de su enfoque: durante las preparaciones procura dormir unas ocho horas por noche para favorecer la recuperación y prevenir lesiones. La genética también ha jugado a su favor, permitiéndole ganar músculo magro con relativa rapidez sin acumular demasiada grasa.
Fuera de los rodajes, mantiene una rutina variada que incluye carrera, boxeo y caminatas largas, prácticas que integra tanto por condición física como por salud mental. Él mismo ha descrito su relación con el ejercicio como positiva y necesaria en su vida diaria.
Sus hábitos combinan disciplina constante y flexibilidad para ajustarse a las demandas de cada papel: tras ganar más de ocho kilos de músculo para “Gladiator II” tuvo que perderlos con rapidez para el siguiente proyecto, un proceso duro pero imprescindible.
En suma, la preparación de Paul Mescal mezcla entrenamiento eficiente, nutrición equilibrada, descanso adecuado, perseverancia y una mentalidad dispuesta al cambio, más allá del efecto estético de cada transformación.

