31 de marzo de 2026
Buenos Aires, 29 C

El sorprendente origen evolutivo de calamares y sepias

El origen de los calamares y las sepias ha sido objeto de estudio durante décadas. Un trabajo reciente publicado en la revista Bioessays por Kröger y colaboradores, y recogido por Muy Interesante, integra datos del registro fósil, estudios del desarrollo embrionario y análisis moleculares para reconstruir la historia evolutiva de estos cefalópodos.

Según la investigación, los antepasados de calamares y sepias pertenecen a una rama de los coleoideos, caracterizada por la reducción o pérdida de la concha externa. Los autores describen que los primeros representantes de este grupo surgieron en el Mesozoico y se diferenciaron de los nautiloideos mediante cambios estructurales clave, como la internalización y la pérdida progresiva de la concha. Esa transformación favoreció la aparición de formas más ágiles y maniobrables capaces de explotar nuevos nichos ecológicos.

Los datos moleculares coinciden con la evidencia fósil en señalar que la diversificación de los coleoideos modernos ocurrió a partir de un ancestro común tiempo antes de la extinción del Cretácico. La combinación de pruebas paleontológicas y genéticas permite explicar que el surgimiento de estos animales fue un proceso gradual, con episodios de cambios anatómicos importantes.

Estrategia de supervivencia en aguas profundas durante la extinción masiva

Durante la extinción masiva del Cretácico, calamares y sepias adoptaron una estrategia que contribuyó a su supervivencia: se refugiaron en hábitats marinos profundos, alejados de las peores consecuencias ambientales derivadas del impacto del meteorito.

La capacidad de desplazarse hacia aguas más profundas y aprovechar recursos en ambientes menos afectados fue clave. Esa estrategia permitió que los linajes de calamares y sepias perdurasen y, una vez que las condiciones superficiales mejoraron, se diversificaran nuevamente. Su éxito evolutivo está ligado a la plasticidad ecológica y a la capacidad de adaptarse a condiciones extremas durante crisis globales.

Transformación anatómica: la pérdida de la concha y sus consecuencias evolutivas

Una transformación central en la evolución de estos cefalópodos fue la pérdida progresiva de la concha externa. El estudio en Bioessays señala que esa modificación estructural facilitó una movilidad excepcional, con movimientos rápidos y maniobras evasivas que mejoraron la capacidad de escape frente a depredadores.

La reducción y eventual desaparición de la concha representa un cambio morfológico destacado entre los moluscos. Además de aumentar la agilidad, permitió la aparición de numerosas formas y comportamientos nuevos, conformando la diversidad actual de los cefalópodos. La simplificación del esqueleto externo favoreció mayor flexibilidad corporal y el desarrollo de estructuras internas especializadas, como el gladio en los calamares y el hueso de sepia en las sepias.

Ese conjunto de cambios anatómicos impulsó innovaciones funcionales, como la propulsión por chorro y capacidades avanzadas de camuflaje. Kröger y sus colegas interpretan estas transformaciones como respuestas a presiones selectivas que remodelaron profundamente el linaje.

Divergencia genómica previa al impacto del meteorito y “resorte evolutivo”

Los análisis genómicos compilados en el estudio indican que la divergencia entre los linajes de calamares y sepias se produjo mucho antes del impacto que cerró el Cretácico. A esto los autores lo denominan un “resorte evolutivo”: una diversificación silenciosa que permaneció en latencia hasta que cambios ambientales permitieron una expansión rápida.

Esa divergencia genética previa facilitó que, tras la crisis del Cretácico, los distintos linajes de coleoideos ocuparan con rapidez nichos vacantes. El estudio destaca la importancia de la variabilidad genética acumulada durante largos periodos de estabilidad, que puede favorecer radiaciones adaptativas cuando las condiciones cambian drásticamente.

En conjunto, los datos fósiles, genéticos y del desarrollo respaldan la hipótesis de que la evolución de calamares y sepias combinó largos periodos de preparación silenciosa con episodios posteriores de diversificación rápida cuando las circunstancias lo permitieron.

Artículo anterior

Ballester exige soluciones por inseguridad, tasas y basura

Artículo siguiente

Pobreza baja a 28,2% y afecta a 13,5 millones

Continuar leyendo

Últimas noticias